Página principal

Mayo 25, 2006

El mito de aprender jugando

« La única costumbre que hay que enseñar a los niños es que no se sometan a ninguna costumbre.» Jean Jacques Rousseau, filósofo

Entre las falacias que más daño han hecho a nuestra educación están la del aprendizaje lúdico y la de la motivación. Algunos padres critican a los profesores por no motivar a sus niños y hay alumnos que llegan al instituto exigiendo que se los entretenga. Pero es absurdo pretender que los estudiantes vayan motivados al instituto como si fueran a un circo. Es más, lo preocupante sería que un muchacho aguardara impaciente el fin de las vacaciones para poder divertirse estudiando las declinaciones latinas o resolviendo problemas de trigonometría. No, los padres deben dejar claro a los hijos que han de ir al instituto porque es su obligación, les guste o no, y que deben hacer las tareas escolares todos los días, estén motivados o no. Hacerles creer que el trabajo es un juego es tan grave como hablarles de la cigüeña cuando preguntan de dónde vienen los niños. Si toda persona con sentido común sostiene que hay que informar sinceramente a un niño cuando se interesa por el sexo, o por el problema las drogas, no se entiende por qué se les ha de mentir cuando se les habla del trabajo y del esfuerzo. Un profesor que para motivar a los alumnos convierta el estudio en un juego está, sencillamente, engañándolos. Porque es imposible aprender un idioma extranjero, saber matemáticas o tocar medianamente bien un instrumento musical sin muchas horas de esfuerzo y dedicación y sin hacer muchos ejercicios rutinarios y repetitivos cuyo sentido el neófito puede no entender. Por ello, el estudiante ha de ser avisado de la necesidad de un esfuerzo que nadie puede hacer en su lugar y que, si no lo hace, el único responsable de su fracaso es él.