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Mayo 26, 2006

El mito de la igualdad

«Evitemos que los niños se comparen entre ellos, para que de hombres aprecien la diversidad. » Francisco Ferrer, de la Institución Libre de Enseñanza

Siempre que se habla de la necesidad de subir el nivel de exigencia en los estudios, sale alguien con la falacia de que esto atentaría contra la igualdad: siempre tendrían más facilidades los muchachos de las familias más acomodadas. Pero si los que no tienen ambiente intelectual en su casa tampoco lo encuentran en el instituto, están perdidos para siempre, y la única posibilidad que tienen de mejorar los que proceden de familias más humildes es, precisamente, un sistema de enseñanza donde se valora el trabajo y la inteligencia. La única igualdad legítima es la igualdad de oportunidades. Que unos las aprovechen y otros no ya es otra cosa, pero impedir que los estudiantes más trabajadores aprendan todo lo que podrían aprender para que los que no lo son no se sientan discriminados es sencillamente un acto de barbarie. Los `expertos´ que han destrozado la educación en España hablan mucho de la «atención a la diversidad», pero en realidad están uniformando dictatorialmente por el método de colocar a los que de veras desean aprender bajo la férula de los no tienen ningún interés y boicotean las clases. Algo así como un sistema sanitario en el cual no se curara a quienes desean ser curados para no discriminar a aquellos que no obedecen a los médicos. Ésta es la igualdad que propugna nuestro sistema educativo.