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    <title>Panfleto Antipedagógico</title>
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    <updated>2008-06-02T12:41:41Z</updated>
    <subtitle>Ricardo Moreno Castillo, ejerce en el instituto Gregorio Marañón de Madrid y también es profesor asociado en la Facultad de Matemáticas de la Universidad Complutense.

El presente blog hace referencia a su última obra, publicada por la Editorial Leqtor, Panfleto Antipedagógico.
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    <title>Mensajes spam</title>
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    <published>2008-06-02T12:39:36Z</published>
    <updated>2008-06-02T12:41:41Z</updated>
    
    <summary>Pedimos disculpas a los lectores de este blog porqué estamos recibiendo otro ataque feroz de correos spam como hace un año, que consiguen pasar nuestro filtro. Vamos a sofisticar el filtro, pero sin llegar a la autentificación de usuarios que creemos quitaría agilidad y participación a este foro....</summary>
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        <name>leqtor</name>
        
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        <![CDATA[<p>Pedimos disculpas a los lectores de este blog porqué estamos recibiendo otro ataque feroz de correos spam como hace un año, que consiguen pasar nuestro filtro. Vamos a sofisticar el filtro, pero sin llegar a la autentificación de usuarios que creemos quitaría agilidad y participación a este foro.</p>]]>
        
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    <title>Artículo de Emilio Fernández Marrero</title>
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    <published>2008-04-01T22:19:17Z</published>
    <updated>2008-04-01T22:25:39Z</updated>
    
    <summary>Uno de nuestros habituales compañeros en este blog, Emilio Fernández Marrero, me ha enviado un artículo que ha publicado en Canarias Ahora, que incluyo a continuación para que lo comentéis. EDUCACION, ORAMAS e INVESTIDURA Emilio Fernández Marrero Los portavoces de Coalición Canaria en el Congreso de los Diputados han mostrado,...</summary>
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        <name>Ricardo Moreno Castillo</name>
        
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        <![CDATA[<p>Uno de nuestros habituales compañeros en este blog, Emilio Fernández Marrero, me ha enviado un artículo que ha publicado en <em>Canarias Ahora</em>, que incluyo a continuación para que lo comentéis.</p>

<p><strong>EDUCACION, ORAMAS e INVESTIDURA</strong><br />
Emilio Fernández Marrero</p>

<p>Los portavoces de Coalición Canaria en el Congreso de los Diputados han mostrado, todos y siempre, su profunda ignorancia de la situación en nuestros centros  educativos y su desinterés por la Educación en España.<br />
Con la constructiva intención de que doña Ana Oramas no nos avergüence como han hecho sus predecesores sino que por el contrario muestre más valor que ningún diputado de ningún partido hasta ahora, le traslado la siguiente chuleta o borrador con la esperanza y el ruego de que utilice su contenido en el próximo debate de investidura.  Ahí va, sin más.</p>

<p>-----.-----</p>

<p>“Pasemos, señorías, a hablar de EDUCACIÓN. Y más concretamente, de las enseñanzas entre los 6 y los 16 años: Primaria y Secundaria. <br />
Para favorecer el máximo consenso evitaré cualquier tipo de reproches.<br />
Me limitaré a constatar hechos.</p>

<p>Nos enfrentamos a una situación  penosa: nuestro sistema está logrando la cuasi analfabetización funcional de millones de niños y jóvenes en todas las regiones españolas sin excepción.  No es el profesorado el responsable de esta tragedia social.  El profesorado, los alumnos, los padres y la sociedad entera están siendo víctimas de una normativa  disparatada y suicida.</p>

<p>Los resultados de la  Enseñanza Secundaria Obligatoria desnudan tanto los errores en la enseñanza primaria como su agravamiento durante la ESO.  <br />
 El problema, señorías, no es sólo el  inaceptable porcentaje de adolescentes que abandonan  la ESO  sin obtener esta graduación. Ese porcentaje, de por sí alarmante, maquilla  una realidad aún mucho más escalofriante.  Porque sucede que de entre aquellos alumnos que sí titulan, ¡escasamente un 15% ha asimilado  los “saberes” que el Plan de Estudios prevé para esta etapa educativa! Para quien considere aventurada esta aseveración, mi reto es sencillo: hágase -a efectos de constatación- un examen de Reválida en un muestreo de centros y júzguese en consecuencia.  Hablo de unas pruebas de Reválida efectuadas con seriedad y control: con exámenes que no sean “desinflados en su nivel de exigencia” e “inflados en sus calificaciones”.</p>

<p>Sin perjuicio de la futura propuesta de reformas de mayor calado, me limito hoy por limitación de tiempo a sintetizar nuestra postura en tres trazos:</p>]]>
        <![CDATA[<p><strong>Primero</strong></p>

<p>a) Ningún sistema educativo puede alcanzar sus objetivos si las instrucciones del profesor en el aula no son obedecidas.</p>

<p>b) La obediencia a las instrucciones de los profesores exige que éstos estén dotados de autoridad.</p>

<p>c) Podemos cacarear mucho sobre la necesidad de reforzar la autoridad del profesorado pero esa autoridad será papel mojado si el sistema no prevé sanciones disuasorias inmediatas y proporcionadas ante la desobediencia y mal comportamiento de algunos  alumnos en las aulas y en los centros.</p>

<p></p>

<p><strong>Segundo</strong></p>

<p>a) En los casos especialmente graves, bien por su naturaleza  (por ejemplo, insultos, amenazas o agresión a miembros de la comunidad educativa) bien por su inadmisible reiteración, la sanción no debe ser otra que la expulsión del centro y la continuidad de los estudios en centros con características específicas, profesorado especializado, personal de seguridad acorde con la conflictividad de estos jóvenes y, en el caso de la ES,   adecuaciones curriculares. </p>

<p>b) Estos centros alternativos no sólo optimizarán las posibilidades de reeducación de estos alumnos sino que garantizarán el correcto funcionamiento y labor educativa de los centros ordinarios.</p>

<p>c) Quede muy claro que estos centros de reeducación no sólo urgen para acoger aquellos alumnos hiper-conflictivos de entre 12 y 16 años que cursen la ES  sino que también serán necesarios (aunque en menor medida y número y en casos excepcionales) para algunos alumnos de Primaria. Digo “en menor medida y número” pero también “con mayor motivo”. <br />
Recalco: “Con mayor motivo en Primaria”.<br />
En efecto: tenemos, nuestro Estado tiene, la obligación de poner todos los medios para que todos los niños de este país, al llegar a los 12 años y aún antes, no sólo sepan leer y escribir bien sino que hayan adquirido una base cultural aceptable. Y por tanto, tenemos la obligación de remover todos los obstáculos que saboteen esta meta moralmente inexcusable. Los fracasos relativos que se produzcan en modo alguno deberán ser fruto de los melindres que nosotros, que el Estado,  se auto-imponga a la hora de garantizar la autoridad,  la ordenada libertad   y la alegre y confiada convivencia sin coacciones en los centros.</p>

<p><strong>Tercero</strong></p>

<p>a) La obligatoriedad para todos los alumnos entre los 12 y los 16 años de cursar exactamente los mismos estudios se ha revelado como  un gravísimo error. <br />
Es preciso abrir el abanico de posibilidades tras la conclusión de la enseñanza primaria, tanto con vistas a aquellos alumnos que voluntariamente prefieran adquirir una formación profesional directamente tras la Primaria, como para garantizar la adecuada formación a aquellos otros jóvenes que, realizada la prueba de ingreso a la Enseñanza Secundaria, evidencien su incapacidad de asimilar los contenidos de esta etapa en la que  estarían condenados a perder estérilmente unos preciosos años de su vida. </p>

<p>b) Por otra parte, la propia existencia de esta prueba de Ingreso a la Enseñanza Secundaria será un acicate añadido para  los alumnos de primaria y para la corresponsabilización de muchos padres en el estudio y tareas extraescolares de sus hijos y en su propio comportamiento en las clases. Justamente lo contrario de lo que ha venido ocurriendo: aprobándolos a todos (hagan lo que hagan) no se ha  favorecido el ambiente laborioso en las clases ni la cooperación de los padres ni, en último término, una formación adecuada de niños y adolescentes. </p>

<p><strong>Cuarto</strong></p>

<p>Señorías: la actual situación de catástrofe educativa no nos deja otra opción ni resquicio que el fulminante cumplimiento de nuestro deber por encima de cualquier otra consideración ni cautela. No conjeturemos “a priori” sobre la mayor o menor impopularidad de las medidas a adoptar. Todo puede razonarse. Además, no infravaloremos la inteligencia de nuestros conciudadanos en un momento en que todas las evidencias (el informe PISA, que se queda corto y es excesivamente diplomático  es una más, sólo una más) todas las evidencias, repito, apuntan a que en nuestro país se está produciendo una descomunal estafa educativa que debe revertirse con carácter inmediato. <br />
Cuenten, señorías, en esa línea de cambios drásticos y expeditivos, con el más leal apoyo de mi grupo.</p>

<p>-----.-----</p>

<p>-Paso, señorías, a referirme, a otro asunto. Canarias, como saben, …<br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Artículo de Maximiliano Bernabé</title>
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    <published>2008-03-13T22:28:33Z</published>
    <updated>2008-03-13T22:33:11Z</updated>
    
    <summary>El artículo que aquí se reproduce ha sido publicado en El inconformista digital. Espero vuestros comentarios. YO LEÍ “EL QUIJOTE”, Y DISFRUTÉ El fin de la enseñanza de las humanidades en España Así dicho, y depende de en qué ámbitos, puede sonar hasta como una provocación. Sí, lo leí, y...</summary>
    <author>
        <name>Ricardo Moreno Castillo</name>
        
    </author>
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.antipedagogico.com/">
        <![CDATA[<p>El artículo que aquí se reproduce ha sido publicado en <em>El inconformista digital</em>. Espero vuestros comentarios.</p>

<p><u>YO LEÍ  “EL QUIJOTE”,  Y  DISFRUTÉ</u><br />
<em>El fin de la enseñanza de las humanidades en España</em></p>

<p>Así dicho, y depende de en qué ámbitos, puede sonar hasta como una provocación. Sí, lo leí, y sentí placer, a pesar de que era, en su integridad, una de las lecturas obligatorias en el tercer curso del B.U.P. de hace unos años. Una vez que lo empecé pocas cosas me hicieron interrumpir su lectura, con las dificultades lógicas que puede plantear un libro publicado a comienzos del s. XVII, pero tampoco tantas. En esto pensaba, y en muchos otros libros, mientras el otro día varios medios de comunicación hablaban sobre los planes de lectura que las autoridades educativas han emprendido para fomentar ese hábito entre los escolares. También al contemplar, en las paredes  del instituto donde trabajo, unas hojas de recomendaciones sobre cómo leer. Instrucciones enmarcadas dentro de estos plantes de lectura. Y algo no me cuadra.</p>

<p>	Primero, porque este interés sucede y se superpone a otro de las autoridades educativas nacionales y autonómicas de erradicar de la enseñanza la lectura de obras completas y sustituirla por antologías y adaptaciones, con los años cada vez más antológicas, y más adaptadas. Y segundo, por la inanidad y vacuidad que emanaba de esas mismas normas. Empezaban casi diciendo cómo se tiene que sentar el chico, abrir el libro, la luz necesaria, cómo hay que hacer descansar la vista cada pocos párrafos mirando para otro lado, tomar zumos de vez en cuando para reponer fuerzas, etc. Todo muy obvio, y estúpido por lo evidente o excesivo. Al final, pensé, con este afán de burocratizar una materia del espíritu como es el proceso de aprendizaje, tras haber ahuecado de contenidos las diferentes asignaturas en que está compartimentado, van a hacer una asignatura de algo tan íntimo y connatural a quien se interesa por el saber como es leer un libro. Y así, hacer que el libro, un alargamiento de nuestro intelecto, que puede retener mucho pero no todo, quede lejano, burocratizado,  sometido a protocolos redundantes, “auditado”. Si se sigue por este camino, y es probable, quizá las autoridades educativas, hábilmente aconsejadas por sus psicopedagogos de cámara, nos acabarán explicando cómo cagar: “Se sienta usted de esta manera, se relaja… puede optar entre el papel y…” Y no sería raro que en este mundo educativo, donde ya se ha enseñoreado plenamente esa jerga de pleonasmos e incorrecciones inventada por los psicodemagogos para encubrir la falta de conocimientos a los que asirse; ese idioma oscuro trufado de palabros como “inclusividad”, “rol”, “disruptividad”, “ratio”, donde se construyen verbos como “ofertar”, “interactuar”, “aperturar”, se acuñase el neologismo “lecturar” para definir la acción de enfrentarse a un libro siguiendo todos los pasos y recomendaciones de los inútiles con carnet, para contraponerla a la necesidad y al placer supremo de leer, por los cuales incluso se ha llegado a morir: “Mamá, hoy no me lleves al centro comercial, que tengo que lecturar…”, “Me han dicho que lecture un libro para hacer un trabajo sobre la pizza”.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Tercero, porque en ésta nuestra sociedad española, la destrucción progresiva de la enseñanza que se viene llevando a cabo desde 1990 parece que tiene por fin formar ciudadanos acordes con la mediocridad imperante. No hay más que echar una ojeada a los medios de comunicación, o a las formas de ocio mayoritarias. Una persona que lea literatura, historia, filosofía de verdad, no esos folletos engordados que ocupan ahora muchas estanterías, difícilmente comulgará con muchas ruedas de molino. Para lograr este objetivo, la artillería de los mediocres buscó blanco en el libro mismo. Para leer hay que “digerir” el libro, y éste fue descuajado en adaptaciones y colecciones de parrafitos perpetradas por el psico-inquisidor pedagógico de turno, pagado por los politiquillos que marcan los diecisiete, o más, sistemas educativos con que ahora contamos. Es comprensible que, para quien se enfrenta por primera vez a ellos, se adapten textos antiguos, cuando la lengua era bastante diferente de la actual. “El Cantar del Mío Cid” y otras joyas de los inicios. Eso siempre se ha hecho. Sin embargo, el otro día casi me da un pasmo cuando vi que ya se adapta literatura de finales del s. XIX. Dentro de nada, se pasará “La Familia de Pascual Duarte” a lenguaje de móvil, ya verán, y hasta tendrá un prólogo de Dª Mercedes Cabrera, Ministra de Educación. Y todo esto, en el caso de que los libros que se recomienden no sean esa llamada “literatura juvenil” con tramas entre lo inverosímil y lo tedioso, cuyos personajes desconocen el empleo de cosas tales como el subjuntivo o las oraciones subordinadas. Con estos mimbres, no es de extrañar el descrédito en el que actualmente se hallan las Humanidades en las instituciones de enseñanza: cuando se llega a la hora en que los alumnos deben elegir asignaturas, a los listos les “ofertan” las científicas, y a los menos aventajados, las humanísticas, las del montón. Y con razón; seguro que un chimpancé también podría enfrentarse dignamente a los contenidos que amenizan ahora a disciplinas como la gramática o el estudio de una lengua extranjera. Ya se empezó desterrando al latín y al griego. Las asignaturas científicas van aguantando el embate un poco más, un lapso que tampoco ha de ser muy largo si los fundamentalistas pedagógicos de la LOGSE y la LOE siguen con el control del sistema educativo español. Todo lo que tarden en encontrar un método para, por ejemplo, resolver ecuaciones eliminando todas las incógnitas (espero no estar dando ideas), y así igualar a todos en la misma ignorancia mediocre. Luego nos quejaremos del mal estado de la investigación en España, y algún esclarecido cargará la responsabilidad sobre otras épocas; pero para entonces ya habremos conseguido producir varias generaciones que provean de camareros y personal de limpieza a esos “resorts” que ahora se construyen en la costa mediterránea.</p>

<p>	Como el oprobio nunca suele ir muy lejos del chiste, hace poco he leído que el alcalde de Noblejas (Toledo) ha propuesto que su ayuntamiento pague de sus arcas un euro por hora a los escolares que vayan a la biblioteca, aunque sea a calentar la silla. La lectura convertida en subempleo, fomentada por aquéllos que nunca han leído. Por un lado da un poco de pena que esta labor de zapa mediocre la esté realizando el PSOE, cuando en otros tiempos los partidos socialistas se preocupaban de que los obreros dedicasen su tiempo libre a leer y estudiar, medios de conquistar la dignidad personal, y también la mejora social. Por el otro, da más pena todavía constatar cómo se dice que se emplea el dinero público en supuestamente fomentar la lectura después de haberse esforzado por erradicarla de la vida de los adolescentes. Es como cuando después de haber quemado un monte de robles lo plantan de eucaliptos, que crecen rápido, para transformarlos en pasta de celulosa. Recuerdo que en el musical “El Violinista en el Tejado”, el protagonista, en la célebre canción “Si yo fuera rico (If I were a rich man) dice que si tuviese mucho dinero pasaría el día discutiendo los libros con los sabios del pueblo. Los libros. No sólo entre los judíos de Europa Oriental fueron un objeto de veneración y deseo. Desde luego, si Don Quijote viviera ahora y fuese alumno de la E.S.O., no se habría vuelto loco por leer sus libros de caballerías, se volvería imbécil, pero loco no. Ahora, algún psicotonto español debe de estar maquinando mamotretos de instrucciones de mil páginas sobre cómo leer un libro.</p>

<p>Maximiliano Bernabé Guerrero<br />
Toledo <br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Programa electoral en materia de educación de UPyD</title>
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    <published>2008-02-20T21:23:15Z</published>
    <updated>2008-02-20T21:36:08Z</updated>
    
    <summary>Os pongo el programa electoral en materia de educación de UPyD. Espero vuestros comentarios UPyD ELECCIONES GENERALES 2008 PROGRAMA ELECTORAL - EDUCACIÓN A) ENSEÑANZAS NO UNIVERSITARIAS DIAGNÓSTICO 1 - La educación es, sin duda, una de las mayores preocupaciones de los españoles. Está muy extendida la percepción de que su...</summary>
    <author>
        <name>Ricardo Moreno Castillo</name>
        
    </author>
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.antipedagogico.com/">
        <![CDATA[<p>Os pongo el programa electoral en materia de educación de UPyD. Espero vuestros comentarios</p>

<p><strong>UPyD</strong><br />
ELECCIONES GENERALES 2008<br />
<strong><u>PROGRAMA ELECTORAL  -  EDUCACIÓN</u></strong></p>

<p><em>A) ENSEÑANZAS NO UNIVERSITARIAS</em></p>

<p>DIAGNÓSTICO</p>

<p>1 - La educación es, sin duda, una de las mayores preocupaciones de los españoles. Está muy extendida la percepción de que su calidad desciende de modo imparable: los informes elaborados por organismos internacionales, como el Informe Pisa, así como un descontento generalizado entre los docentes, apoyan la idea de que la educación española no está a la altura de lo que le corresponde, ni por el grado de desarrollo económico del país, ni por lo que demandan los ciudadanos. Teniendo en cuenta que la educación obligatoria es el instrumento principal de promoción efectiva de la igualdad y de formación cívica, urge hacer un buen diagnóstico sobre el estado actual de la educación, y tomar las medidas necesarias para invertir la actual tendencia a la mediocridad y a la baja calidad del sistema.<br />
2 - Los creadores de la Reforma Educativa suelen atribuir sus malos resultados a los cambios en la sociedad y a la presencia de emigrantes. Sin negar la importancia de esos factores, como la rápida extensión de la enseñanza obligatoria en muy poco tiempo y con medios insuficientes, un cambio muy positivo, pensamos que la causa de la situación está en que las leyes educativas han resultado fallidas, con un peso creciente de ciertas teorías pedagógicas que no valoran ni el esfuerzo, ni el aprendizaje, ni la excelencia ni la responsabilidad, y tienden a minusvalorar o ignorar la experiencia práctica de los docentes en beneficio de hipótesis sin suficiente fundamento empírico. Una consecuencia de esta deriva es el empeoramiento del nivel de conocimientos, e incluso habilidades básicas, de un excesivo porcentaje de alumnos de secundaria que acceden a la universidad sin el nivel básico de comprensión de la lectura, interpretación y redacción de textos o conocimientos suficientes de matemáticas y ciencias.<br />
3 - A esto hay que añadir un factor negativo en las comunidades autónomas bilingües. Nos referimos a las políticas de inmersión lingüística que, sobre todo en Cataluña pero de próxima implantación en el País Vasco y Galicia, han erradicado de la educación pública la enseñanza en lengua materna de los castellanohablantes, una parte considerable de la población. El sistema educativo español se encamina a la división en 17 sistemas diferentes, más empeñados en alimentar diferencias que en compartir un plan de estudios básico. Paradójicamente, esta disgregación del sistema educativo no universitario se produce mientras el universitario comienza a integrarse en un sistema europeo concebido para unificar titulaciones y planes de estudios de las universidades de la Unión Europea, como si lo que es bueno para la educación superior no lo fuera para la obligatoria.<br />
4 - Finalmente, otros cambios culturales han influido negativamente en nuestro sistema educativo, como el descrédito de la autoridad y de la disciplina, la erosión de la autoridad del docente frente a educandos y padres (tratados como iguales e incluso superiores al profesorado), el menosprecio del esfuerzo y del aprendizaje y la exageración del localismo alérgico a valores y conocimientos universales.<br />
5 - A este conjunto de factores, que tanto han deteriorado la educación, debemos añadir determinados vicios endémicos de la política española. En primer lugar, la cicatería en las inversiones públicas, que rara vez están a la altura de las necesidades escolares creadas por las propias reformas legislativas (por ejemplo, el alto grado de fracaso en el aprendizaje de lenguas extranjeras es probablemente una consecuencia de la insuficiencia de la inversión en profesorado, no de problemas metodológicos). En segundo lugar, la conversión de la educación en un campo de batalla entre los partidos políticos, que rivalizan en introducir nuevas leyes cuando consiguen el poder, despreciando el consenso imprescindible para lograr que la educación no cambie radicalmente a cada cambio de gobierno.</p>

<p><strong>PROPUESTAS</strong><br />
Defendemos un sistema educativo público, de calidad y laico, donde se valore el saber y el esfuerzo. UPyD lucha por la igualdad, entendida esta como igualdad de derechos y oportunidades, lo cual significa que todos deben beneficiarse de la educación obligatoria. Pero somos contrarios a la igualación por abajo, que obliga a rebajar los niveles de calidad y perjudica, sobre todo, a los estudiantes de familias de menor renta, a quienes se les hurta la única oportunidad que tienen de adquirir una formación sólida. Para lograr estos objetivos, proponemos las siguientes medidas:<br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>1 - <strong>La devolución al Estado de las competencias en educación para garantizar un sistema educativo nacional unitario, compatible con la estructuración de España en comunidades autónomas</strong>. Éstas seguirían desempeñando tareas de gestión y mantendrían algunas competencias en este terreno, pero siempre de acuerdo con el principio de un plan de estudios básico igual en todas ellas. Esta devolución de la competencia educativa al Estado se realizará mediante la correspondiente reforma de la Constitución, y se desarrollará legislativamente buscando el mayor acuerdo con las comunidades autónomas y los representantes de profesores, centros educativos y otros legítimos intereses.<br />
2 - <strong>El reconocimiento, mediante la correspondiente reforma constitucional, del derecho a la escolarización en las correspondientes lenguas maternas oficiales en las comunidades bilingües</strong>, y el desarrollo de sistemas educativos bilingües a lo largo de toda la escolarización obligatoria, garantizando el derecho de los padres y luego de los alumnos, a escoger la lengua que prefieran a lo largo de la escolarización, con la garantía de que ambas lenguas oficiales sean adecuadamente enseñadas y aprendidas. <br />
3 - <strong>Aprobación parlamentaria de un Pacto de Estado por la Educación</strong>, suscrito por los principales partidos parlamentarios con el apoyo de los estamentos y entidades educativas, que garantice la estabilidad básica de la legislación educativa durante un tiempo razonable de al menos 20 años; los partidos se comprometerán a renunciar a convertir los problemas educativos en un campo de batalla para dirimir sus intereses. Creación de una comisión, consensuada por todos los partidos, para elaborar una nueva Ley Educativa; estará formada sobre todo por docentes y expertos en los campos relacionados con la educación, propuestos atendiendo más a su valía profesional que a su lealtad política.<br />
4 - <strong>Desarrollo legal de la autoridad del profesorado</strong>, que deberá tener la condición de representante de los poderes públicos, y en consecuencia especialmente protegido legalmente de las agresiones a su persona y de las intromisiones ilegítimas en sus competencias profesionales.<br />
5 - Desarrollo del servicio público de enseñanza mediante una <strong>Ley de Financiación de la Enseñanza </strong>que garantice la dotación al sistema de los medios humanos y materiales necesarios. La inversión en educación debe ser equivalente, en términos de PIB invertido, a la media europea, lo que se alcanzará con aumentos progresivos del gasto previsto en cada Presupuesto del Estado. <br />
6 - Se evitará la conversión de los centros públicos en guetos donde segregar a marginados o alumnos procedentes de las familias más desfavorecidas o de problemática integración cultural. En este sentido, se adoptará como prioridad el desarrollo de una red suficiente de centros públicos de enseñanza obligatoria, capaces de acoger en condiciones al alumnado aportado por la inmigración, y también de atender adecuadamente al de áreas más deprimidas o despobladas. Proponemos, tanto para los centros públicos como los concertados, el <strong>control administrativo en los criterios de admisión del alumnado </strong>protegiendo, en lo posible, el derecho de los alumnos a elegir, asegurando la igualdad de condiciones entre la enseñanza pública y la concertada.<br />
7 - Creemos que la <strong>educación laica </strong>garantiza el respeto a todas las creencias compatibles con la democracia y la tolerancia. En esta línea, <strong>apoyamos la asignatura de la Educación para la Ciudadanía </strong>(cuyos contenidos deberán ser consensuados dentro del Pacto de Estado por la Educación) y reivindicamos una escuela en cuyo seno no se imparta ninguna religión ni existan signos religiosos. Esta reivindicación es hoy en día, frente al auge de fundamentalismos religiosos, más urgente que nunca. Es ilógico educar en la igualdad entre sexos, y pagar a un profesor para que explique a los hijos de los musulmanes que la mujer es inferior. Es absurdo educar en la solidaridad y en lo bueno que es hacerse donante de órganos, y pagar a un profesor para que explique a los hijos de los testigos de Jehová que las donaciones de órganos son inmorales. Es disparatado educar en el respeto a la diferencia, y pagar a un profesor para que explique a los hijos de los católicos que la homosexualidad es una tara. En cualquier caso, la educación religiosa que pueda impartirse en centros públicos, de acuerdo con lo que pueda prever el Pacto de Estado por la Educación, se desarrollará fuera del horario escolar y no sería evaluable.<br />
8 - <strong>Supervisión pública del contenido de los textos escolares </strong>para garantizar, respetando escrupulosamente los derechos constitucionales a la libertad de expresión y de conciencia, que dichos contenidos son básicamente iguales en lo esencial, congruentes con el plan de estudios y coherentes con los valores éticos y políticos de la democracia.<br />
9 - La enseñanza obligatoria hasta los dieciséis años constará de dos itinerarios básicos:<br />
a) <strong>Un Bachillerato sólido y riguroso, considerablemente más largo que el actual y empezado a edades más tempranas</strong>. Se estudiará la posible instauración de dos controles externos, el primero al concluir la educación básica común, y el segundo, al acabar el bachillerato.<br />
b) <strong>Formación Profesional </strong>complementaria para quienes no deseen cursar ese bachillerato o prefieran formarse como técnicos especialistas, <strong>que también dará lugar al título de educación secundaria </strong>al finalizar los estudios, de modo que haga posible el acceso a la universidad.<br />
10 - <strong>Eliminación de la promoción automática </strong>–paso de curso sin aprobar un número debido de asignaturas- y revalorización normativa del esfuerzo, la disciplina y el respeto mutuo, en tanto que indispensables para la eficacia del sistema educativo y el aprendizaje práctico de valores cívicos. Pasar a un alumno de curso con más de dos asignaturas suspensas es, sencillamente, engañarlo, además de un menosprecio del saber y la disciplina.<br />
11 - <strong>Reforma del acceso a la profesión de profesor de Enseñanza Secundaria</strong>: se establecerá un sistema de formación del profesorado que sustituyan al CAP y los másteres previstos actualmente, que generan un justificado rechazo entre los graduados. La de Magisterio, que proporciona el título de Maestro de Enseñanza Primaria, también ha de transformarse en licenciatura. Consideramos que para opositar a profesor de instituto no se debe exigir más que el título de licenciado. La formación del profesorado será posterior al Grado y consistirá fundamentalmente en el ejercicio remunerado de la docencia durante uno o dos cursos bajo la supervisión de profesores con experiencia y competencia acreditada.<br />
12 -<strong> Deben racionalizarse los criterios de reconocimiento de méritos para acceder a plazas de profesorado, que deben basarse en la excelencia académica</strong>. La oposición ha de ser libre, y todos los aspirantes han de disfrutar de igualdad de condiciones, sin valorar la veteranía laboral o la recepción de cursillos por encima de méritos académicos superiores, como el doctorado, las publicaciones o la participación en actividades culturales de alto nivel. Además, se debe poder acceder al cuerpo de Catedráticos de Instituto directamente, a través de una oposición libre. La formación del profesorado ya en ejercicio ha de ser, en mayor medida de lo que es ahora, competencia de las universidades. Se ha de procurar restablecer el puente que existía anteriormente entre la universidad y los institutos, cuando muchos prestigiosos catedráticos de la primera lo habían sido antes de los segundos.</p>

<p><em>B) UNIVERSIDAD</em><br />
INTRODUCCIÓN</p>

<p>1 - La Universidad española pasa hoy por uno de los momentos más críticos de su ya larga historia de crisis. Casi ninguna universidad española figura en la lista de las 300 más importantes en el mundo. El descenso continuado de estudiantes, iniciado hace casi 10 años, con el consiguiente déficit de financiación y la previsible desaparición de titulaciones e incluso de centros enteros en las numerosas universidades creadas en los años ochenta, el nivel decreciente de preparación científica con que las nuevas promociones de estudiantes acceden a ella, el envejecimiento y estancamiento de su plantilla docente, que hace casi imposible que accedan al profesorado nuevas generaciones de investigadores con brillante curriculum, son algunos de los factores sociales que inciden en la actual situación de inquietud y zozobra permanentes en que la Universidad está sumida. Pero ninguno de ellos es comparable al desconcierto generalizado que en todos los estamentos universitarios han introducido los constantes cambios legislativos y las reformas de las reformas impuestas en los últimos años. Las disputas políticas entre los dos grandes partidos, con la distorsión que siempre añaden los partidos nacionalistas, han sometido a la Universidad, no sólo a un vaivén legislativo inadmisible, sino a un ritmo frenético en la implantación de las reformas que han impedido el necesario debate público sobre unos cambios que afectan a lo más esencial de su estructura y de su misión.<br />
2 - Un efecto muy negativo de este proceso es la proliferación galopante de una burocracia excesiva y paralizante, con la imposición de cada vez más labores administrativas al estamento docente, que debe dedicar gran parte de su tiempo y esfuerzos a cumplimentar todo tipo de documentos e informes inútiles por redundantes o puramente absurdos: desde currículos que se triplican para diferentes organismos sin la menor coordinación entre ellos, hasta comisiones de nuevos planes de estudios y de evaluación interna sin utilidad conocida. Se imponen objetivos totalmente ajenos a las tradiciones y misión social de la universidad, marginando la salvaguarda y transmisión de ciertos corpus académicos, para someter la enseñanza e investigación a unos criterios de rentabilidad y rendimiento económico inmediato incluso antagónicos con el sentido de muchas carreras científicas y humanísticas, indispensables aunque no sean las más demandadas por el mercado laboral.<br />
3 - Bajo la coartada de la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior se está produciendo, sin suficiente debate dentro y fuera de la Universidad, una transformación de la estructura y el enfoque de la actividad universitaria que exige debate y reflexión. Es muy posible que, dada la inercia habitual de todos los estamentos universitarios, todo quede en una pura superestructura que no afecte a la vida real de la docencia. Por eso UPyD llama a participar en todos los ámbitos en ese imprescindible debate, a fin de aprovechar la oportunidad de que, por fin, la universidad pueda entrar en un proceso de cambio, que mejore realmente su actividad y logre el reconocimiento y valoración sociales de los que hoy carece. Debate todavía más importante porque las actuales formas de participación han conducido a un alto grado de politización de la universidad, consecuencia del creciente poder de sindicatos vinculados a los partidos tradicionales. En lugar de criterios de excelencia, se están aplicando criterios de sumisión y seguimiento de las consignas políticamente correctas. Esta ingerencia es una de las raíces del problema de la baja calidad de la enseñanza universitaria española. <br />
4 - La integración de España en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) se ha constituido, en lo que llevamos de siglo, en el eje de la vida institucional de la universidad. Pero la falta completa de orientación sobre cómo hay que llevarla a cabo y cuáles son las metas concretas que se proponen ha sido una constante del proceso. Tener durante más de un año trabajando a comisiones de decanos y especialistas en la elaboración de catálogos de titulaciones y de libros blancos sobre los contenidos de los títulos, para luego decidir que no hay catálogo de títulos y que cada universidad haga lo que le parezca, denota una frivolidad e improvisación inadmisibles. Medidas tan delirantes como implantar el postgrado antes de que se conozca el contenido de los títulos de grado indica que la Universidad lleva años dependiendo de Ministerios sin criterio y con un llamativo grado de irresponsabilidad, ante los que el universitario medio no reacciona en la medida necesaria. Consideramos que la burocratización de los partidos tradicionales, exportada a la Universidad a través de los ministerios y otros órganos gubernamentales, está en el origen del problema. En otras palabras, la falta de democracia interna en los partidos políticos tradicionales transmitida a las instituciones, resuelta con dosis crecientes de sumisión burocrática cada vez más irracional, está dañando gravemente a la institución universitaria.</p>

<p>DIAGNÓSTICO</p>

<p>1 - La integración en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) no exige modificar por completo el sistema universitario ni en lo que afecta a la estructura y contenido de los títulos ni en los métodos de enseñanza. Se ha engañado interesadamente al universitario español con la supuesta e inevitable necesidad de reorganizar enteramente la vida docente, haciéndola cada vez más semejante a las formas fracasadas de la Enseñanza Secundaria. Dada la experiencia de cambios constantes que la Universidad tiene sobre sí, semejantes pronósticos solo engendran el escepticismo y la indiferencia que hoy se extienden irrefrenables por las aulas. <br />
2 - La recomendación europea de que los títulos de grado tengan un valor específico para el mercado laboral no implica que las exigencias del mercado de trabajo hayan de ser un criterio determinante del contenido de las enseñanzas universitarias. Sin embargo, para los directores de la política universitaria en España, de izquierdas y derechas, la vieja idea del “servicio de la Universidad a la sociedad” significa hoy casi exclusivamente “satisfacer las cambiantes necesidades de empleo de las empresas”. La carrera en pos de “nuevas titulaciones” obedece a ese único designio. Pero la Universidad sirve a la sociedad ofreciendo creación y transmisión de conocimientos, programas de trabajo sólidos y contrastados, formación cultural de alto nivel, para los que ya casi no queda más espacio social que la universidad. <br />
3 - El cambio que la Universidad necesita hay que buscarlo en la renovación de sus estructuras y en los controles de calidad para que ejerza realmente su labor, no esperarlo todo de la adaptación al mercado. La tendencia a convertirla en una Escuela de Formación Profesional según el modelo de las Escuelas de Negocios es contraria a la tradición europea y reduce la misión social de la Universidad.<br />
4 - La universidad debe convertirse en el elemento rector del proceso de evaluación de la producción científica y cultural, como ha sucedido en EE.UU. y ha sido la principal causa de su hegemonía científica y cultural. <br />
5 - La adopción del crédito europeo para favorecer la elogiable movilidad del estudiantado y la homogeneidad de los estudios, ni requiere ni autoriza el patrón pedagógico uniforme que se está imponiendo en España –no en otros países- y que conduce de manera férrea la reforma universitaria. Nos encontramos ante la paradoja insostenible de que, mientras se abandona toda posibilidad de determinar mínimos comunes de contenido científico a los planes de estudio, se establece una rígida metodología técnico-pedagógica, instituida en verdadera jerga burocrática, perceptible en todos los documentos oficiales, desde decretos hasta simples formularios. Es esa rígida concepción pedagógica de la reforma lo único verdaderamente común en todo el territorio nacional.</p>

<p>PROPUESTAS</p>

<p>1 - Establecer, en diálogo con las Universidades, un catálogo oficial de titulaciones, cuyos contenidos, con las variaciones imprescindibles, sean determinados por comisiones de expertos en los diversos ámbitos científicos. Si la pretensión fundamental es establecer parámetros objetivos homogéneos para favorecer la movilidad y el intercambio, son los campos científicos concretos de trabajo y su nivel lo que permite ponderar la equiparación. Rechazamos que los criterios para “verificar” la validez de una titulación sean puramente formales, burocráticos y pedagógicos. El Ministerio de Educación tiene que asumir su responsabilidad y afrontar los problemas. El temor a la presión nacionalista no puede justificar esa dejación. <br />
2 - Los planes de estudio se diseñarán de acuerdo con el contenido objetivo de los ámbitos de conocimiento respectivos en su estado actual. La inmediata empleabilidad del titulado no puede ser el criterio primario que rija todo. Las Agencias de Acreditación no deben imponer como criterio de calidad de una titulación la financiación externa empresarial, o el número de profesionales no universitarios en su plantilla de profesores. Estos criterios, en cualquier caso, no deben extenderse por igual a todas las titulaciones universitarias.<br />
3 - La relación con la empresa debe, en cambio, fomentarse al máximo en el ámbito de la investigación y de los períodos de prácticas.<br />
4 – Liberar la reforma del esquema pedagógico que prima habilidades, competencias y destrezas sobre la adquisición de conocimientos objetivos. Es falso, contra lo que se da a entender, que el espacio europeo de educación superior exija esa pedagogía vacía y huera, que ya ha demostrado en la enseñanza primaria su incapacidad (¿hay una destreza más elemental que comprender lo que se lee? Y sin embargo el fracaso de tal pedagogía para adquirirla es sobrecogedor). Por ello, es imprescindible delimitar el contenido exacto del crédito europeo y sus equivalencias con el crédito actual, lo que no requiere directrices pedagógicas determinadas. <br />
5 - Aprovechar el cambio introducido por el crédito europeo que centra el cómputo de horas en el trabajo del estudiante para superar inercias básicas como la preponderancia en la práctica docente de la clase magistral y el aprendizaje de apuntes, introducir cuantas formas docentes y de trabajo del estudiante sean necesarias para mejorar el rendimiento a partir de la experiencia real de la docencia, y aumentar el nivel de exigencia a los alumnos y profesores estableciendo los controles necesarios. <br />
6 - Dado que el crédito europeo exige una dedicación exclusiva al estudio, garantizar un sistema de becas y créditos suficiente que permita al estudiante emplear realmente en su trabajo las horas que el crédito exige.<br />
7 - Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación <br />
7.1 - Tanto la LOU como su reciente reforma han dado un papel decisivo a la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación en la función de evaluar la docencia, la investigación y la validez de las titulaciones, estableciendo así una especie de correctivo de la autonomía de las universidades. Las autonomías se han apresurado, naturalmente, a establecer las suyas. Nada tenemos contra la idea de un control exterior de la actividad universitaria. Por el contrario, creemos que tiene, además, que reforzarse el control interior y la evaluación por parte de las Universidades de su propia labor, actualmente casi inexistente. La experiencia habida hasta el momento muestra, sin embargo, que el traslado de las responsabilidades de control y evaluación desde el Ministerio de Educación y las consejerías autonómicas a las mencionadas agencias, si bien ha organizado con mayor efectividad los procedimientos, ha producido dos efectos claramente perversos:<br />
a) - Por ser entidades completamente ajenas a la estructura normal de Universidades y administración política, resultan inaccesibles al universitario medio, que se limita a ser sujeto pasivo de directrices emanadas de un ente remoto y opaco.<br />
b) - Su rápida proliferación ha dado lugar al establecimiento de una nueva casta, una tecnoburocracia de “especialistas en evaluación”, cada vez más alejada de lo que pretende evaluar, la docencia y la investigación reales. Es esta nueva tecnocracia la que realmente impera en la Universidad y a la que se someten sin rebozo todos los estamentos universitarios, que adoptan miméticamente su lenguaje convencional y esotérico, sin el que hoy parece imposible emprender cualquier acción significativa. ¿Quién vigila a los vigilantes? ¿Qué grado de control social, político y universitario se prevé para las Agencias de Acreditación? <br />
7.2 - UPyD propone el establecimiento de procedimientos para que la comunidad universitaria, a la vez que se somete sin recato al control externo, pueda, a su vez, exigir responsabilidades y participar en la elaboración de los criterios por los cuales va a ser enjuiciada su labor y en la selección del personal de las agencias. La selección debe seguir en cualquier caso criterios de excelencia libres de ingerencias partidistas y burocráticas.<br />
8 - Sistema de acceso al profesorado <br />
8.1 - La elección del mejor sistema de selección del profesorado universitario ha sido caballo de batalla de todas las reformas universitarias ya desde antes de la transición. Admitido que nunca se logrará un acuerdo unánime, la experiencia habida de tantas reformas y el conocimiento de lo que se hace en otros países proporcionan elementos suficientes para un mínimo acuerdo. A la oposición sucedió el concurso-oposición, a este la habilitación y ahora, por último, la acreditación. Pero no se aprende de la experiencia y no se mejora paso a paso lo ya logrado.<br />
8.2 - Un procedimiento adecuado ha de jugar con dos variables: una, la garantía de la calidad científica del candidato, otra, la adecuada conjunción de autonomía universitaria y acreditación autonómica, nacional (y europea). Es esencial que la segunda esté al servicio de la primera: la intervención del Estado, la comunidad autónoma y la universidad están para garantizar la calidad científica, no al revés. De acuerdo con este principio, hay que decir que el sistema de acreditación, que supone un cambio sustancial respecto de la habilitación, no garantiza la calidad científica del candidato por, al menos, tres razones: <br />
a) - Las comisiones encargadas de juzgar los méritos no están constituidas por especialistas en la materia. Ello lleva inevitablemente a que los criterios de evaluación no puedan ser más que puramente formales y burocráticos (lo cual es muy coherente con el tono general de la reforma): no se entrará a juzgar la calidad de la investigación concreta, que requiere competencia previa del tribunal, lectura atenta de lo producido por el candidato, discusión con él. La posibilidad de pedir informes a especialistas no subsana en absoluto esta deficiencia. <br />
b) - No hay ningún conocimiento vivo del candidato, sólo de los papeles que presenta. Cuando se trata de investigación y docencia, una prueba oral (conferencia, ejercicio, entrevista, discusión) es un instrumento importante para calibrar la competencia de un aspirante a profesor. <br />
c) - Los miembros de las comisiones son seleccionados por la ANECA, sin ningún control público y externo, que los propone al Consejo de Universidades, lo que abre la puerta a toda posible arbitrariedad (política, de amiguismo, de escuela, etc.). Por primera vez, la condición de catedrático o titular con docencia e investigación acreditada no es suficiente: tiene además que ser “especialista en evaluación”.<br />
8.3 - Proponemos un sistema mixto de habilitación y acreditación. Para ello:<br />
a) - Las comisiones serán elegidas por sorteo entre los Catedráticos y Titulares con docencia e investigación contrastada en el ámbito científico determinado por el CV de los candidatos.<br />
b) - Para la evaluación de los méritos se establecerá un plazo razonable que permita la lectura de la obra científica de los candidatos.<br />
c) - Se establecerá la posibilidad de una sesión pública de discusión sobre los méritos aducidos por los aspirantes. <br />
9 - Acceso a la Universidad<br />
9.1 - Es evidente que la mejora de la calidad en la enseñanza universitaria ha de empezar por el acceso a ella. La actual selectividad no garantiza por sí sola los mínimos necesarios para cursar con éxito una carrera, especialmente en las titulaciones a las que se accede con la nota mínima, lo que produce el alto porcentaje de abandono de la carrera, con la consiguiente pérdida de tiempo y recursos. La experiencia muestra que hay que reforzar los criterios de ingreso y exigir, al menos: <br />
a) el conocimiento de una lengua extranjera (preferentemente el inglés) en un nivel alto, que permita desde el inicio el acceso a bibliografía internacional.<br />
b) pruebas específicas (entrevistas, exámenes, etc.) en aquellas titulaciones que estimen necesarios algunos requisitos propios. <br />
10 – Investigación universitaria.<br />
10.1 - La investigación universitaria no puede estar sometida a los criterios de las empresas sin hacer imposible que la universidad cumpla su papel de centro en los procesos de evaluación de la producción científica y para su incorporación a la sociedad. Ese problema de debilidad estructural tiene raíces en la cultura tradicional  española y se manifiesta en la situación de crisis que hemos reflejado aquí. <br />
10.2 – Proponemos el impulso de la investigación básica, necesaria para el desarrollo de la aplicada. La importancia atribuida a los criterios empresariales es una consecuencia del grado de burocratización y politización partidista de la universidad, y la premura de los tiempos con que trabajan las empresas conduce a esa disyunción y a postergar la investigación básica en aras de la segunda, origen de la debilidad del sistema de investigación y ciencia en España.<br />
10.3 – Proponemos flexibilizar todo lo posible la rígida estructura de incentivos para la investigación, ahora un serio obstáculo para su desarrollo universitario.<br />
10.4 - El profesorado investigador tiene que ser remunerado específicamente por dedicarse a una tarea que requiere alta cualificación y dedicación. La desincentivación económica hace que los profesores con más prestigio no trabajen en las investigaciones que dirigen y solo participen para promover su estatus. La progresiva burocratización de la universidad, en manos de una tecnoburocracia que acumula el poder de selección y producción de sanciones, refuerzan este proceso negativo. <br />
10.5 – En esta misma línea, proponemos la inmediata conversión de los contratos laborales anuales del Programa Ramón y Cajal y similares en contratos de duración indefinida en condiciones profesionales y laborales homologables a las del resto del profesorado.<br />
</p>]]>
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    <title>Acoso al profesor</title>
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    <published>2008-02-02T22:08:48Z</published>
    <updated>2008-02-03T00:06:17Z</updated>
    
    <summary> El siguiente artículo ocupó la portada de la revista Época el pasado mes de Enero. Al final del artículo encontraréis también la entrevista firmada por Begoña Marín titulada &quot;Testimonio de un profesor agredido&quot; incluida en un destacado en el mismo artículo. Los titulares son: - 230.000 profesores declaran ser...</summary>
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        <name>Ricardo Moreno Castillo</name>
        
    </author>
            <category term="Expertos, orientadores, asesores y pedagogos" />
    
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        <![CDATA[<p><img alt="Acoso.jpg" src="http://www.antipedagogico.com/Acoso.jpg" width="293" height="397" /></p>

<p>El siguiente artículo ocupó la portada de la revista Época el pasado mes de Enero. Al final del artículo encontraréis también la entrevista firmada por Begoña Marín titulada "Testimonio de un profesor agredido" incluida en un destacado en el mismo artículo.</p>

<p>Los titulares son:<br />
 - 230.000 profesores declaran ser agredidos física o verbalmente<br />
 - Cuatro de cada 10 sufren depresión y ansiedad<br />
 - La violencia afecta a dos de cada tres docentes en ESO y bachillerato<br />
 - El 30% de las víctimas se plantea abandonar la docencia</p>]]>
        <![CDATA[<p><strong>CUANDO DAR CLASE SE CONVIERTE EN UN CALVARIO<br />
Alumnos indisciplinados, profesores deprimidos</strong></p>

<p>Esta es la historia de <strong>E. J. R.</strong>, uno de los 230.000 docentes que manifiestan sentirse agredidos física o verbalmente al menos en alguna ocasión por los alumnos, según el Estudio Cisneros VIII,  que realizó una encuesta a 6.000 profesores pertenecientes a 237 centros públicos de educación infantil y primaria e institutos de educación secundaria en la Comunidad Autónoma de Madrid. El 80% de los profesores de primaria y el 95 % de los de secundaria y bachillerato refieren haber presenciado actos de violencia en su centro. Más de la mitad de los profesores (54%) dice sufrir violencia verbal o física en su trabajo en diferente grado, 25.000 profesores en la Comunidad de Madrid, por lo que a nivel nacional<br />
la proyección sería de 230.000 docentes. </p>

<p><strong>E. J. R </strong>prosigue su relato: "El alumno habla a media voz con su compañero de atrás y comienza a tirarme bolitas de papel cada vez que me vuelvo de espaldas. Me encaro con él y le pregunto por qué viene a clase si no le interesa lo que allí se va a explicar. '(Que a qué vengo? A dar la lata', me contesta de forma insolente y riéndose. No puedo más, me acerco a él y le pido que abandone la dase y vaya al jefe de estudios. Se encara conmigo y, ante mi insistencia, me da un fuerte empujón contra la pared, levantando la mano pata pegarme. Dos alumnos le sujetan. Sentí vergüenza, impotencia, miedo. No sabría muy bien cómo describir<br />
la situación". </p>

<p>El profesor vive, día tras día, en el aula situaciones que impiden el normal desarrollo de la clase. Desde hace algún tiempo, la falta de disciplina y la violencia escolar se muestran como un fenómeno creciente en las aulas, lo que supone un desafío para el colectivo docente. Una serie de alumnos, fundamentalmente de primer y segundo ciclo de la ESO, con un total desinterés por adquirir conocimientos, acude a dase sin el material escolar y sin las tareas que se le han mandado, y se dedica a interrumpir al profesor y a los compañeros con comentarios fuera de lugar. Además, hacen ruido y desobedecen las nomas. Cuando el profesor les llama la atención, lo toman como un desafío y responden de forma violenta, llegando al insulto, la amenaza e incluso la agresión.</p>

<p>Estas situaciones de tensión, repetidas día tras día, en varias aulas sucesivamente, conducen al profesor a un estado de estrés permanente, que desencadena cuadros patológicos, tanto físicos como mentales, que le obligan en algunos casos a pedir la baja laboral y en otros a sufrir  cuadros de ansiedad y de depresión.</p>

<p>Tanto en la ESO como en bachillerato, la violencia física o verbal afecta en diferente grado a dos de cada tres profesores (65%) -15.000 en Madrid, 137.000 en España-. Y al 43% de infantil y primaria. El 33% refiere estar expuesto a violencia frecuentemente, y un 7%, muy frecuentemente. Al menos 108.000 profesores afirmarían ser víctimas de violencia física o verbal al menos algunas veces. Más de 30.000 profesores declararían ser víctimas de violencia física o verbal al menos varias veces al mes. De éstos, 14.000 refieren violencia por lo menos varias veces a la semana. </p>

<p>Los docentes consultados identifican como autores de los actos violentos que sufren a los alumnos (75,1%), padres de alumnos (36,5%), otros profesores (19,6%), directores (11,9%) y otros (2%). Más del 90% de los actos de violencia en secundaria y bachillerato tienen a alumnos como autores, mientras que casi la mitad de los actos de violencia infantil y primaria (45%) tienen como origen a los padres. Curiosamente, en la enseñanza primaria suele haber conflictos con los padres de los alumnos.</p>

<p>Son ellos las fuentes de las agresiones físicas y las amenazas, por lo que niños de seis, siete u ocho años se acostumbran a ver a sus padres desacreditar sistemáticamente al profesor, y  cuando tienen 13 y 14 años y se defienden solos, toman ellos las riendas de la situación. "Simplemente no están dispuestos a tolerar que se imponga a sus hijos la más mínima restricción o límite que marque, mantenga o garantice el orden o la disciplina en clase”, señalan <strong>Iñaki Piñuel </strong>y <strong>Araceli Oñate</strong>, expertos en acoso escolar y autores de los Estudios Cisneros.</p>

<p><strong>Piñuel </strong>define violencia psicológica y física como "toda esa serie de conductas de violencia verbal o física que producen en los profesores una sensación de amenaza, de intimidación, de coacción, y que afectan a largo plazo a su capacidad de resistencia psicológica y les generan determinadas enfermedades, sobre todo, psicosomáticas. Cuatro de cada 10 víctimas de actos de violencia presentan niveles graves de ansiedad y de depresión. Casi 30% de los profesores más expuestos a actos de violencia presenta elevados riesgos de abandono profesional.</p>

<p>"Cuando en un centro dos señores no quieren que la clase funcione y el profesor no es capaz de imponer ninguna sanción, ni tiene en sus manos la capacidad de sancionar aquello ni  se obliga al chico a que salga de clase porque la norma te lo prohibe, como hasta ahora, está todo perdido", relata <strong>Fernando Jiménez</strong>, presidente del sindicato docente Anpe-Madrid.</p>

<p>Para <strong>Piñuel</strong>, el dato más importante en el profesorado no es tanto el daño directo procedente de una agresión física o de una amenaza puntual, sino el desgaste psíquico a medio o largo plazo que produce en el organismo del profesor afectado por esta  violencia o en el que la presencia." Los profesores están padeciendo una situación de sociópatas, de niños anómicos, sin nomas, que no só1o está produciendo un daño de estrés postraumático,  sinó cuadros de burn-out importantes y de estrés grave", manifiesta <strong>Oñate</strong>. "A los docentes les produce verdadero miedo, incluso terror, acudir a clase” lo que Piñuel considera un verdadero problema "porque un profesor con miedo es un profesor cuyo cerebro no funciona”.</p>

<p>Para los consultados por el Estudio Cisneros VIII, las causas del incremento de la violencia en los centros educativos son: el abandono de la tarea educativa de los padres (74%), la violencia de la sociedad (66%), la crisis de valores (65%) la falta de recursos para imponer la disciplina en los centros (62%), la proliferación de modelos sociales violentos en los medios (58%), la violencia en el seno de las familias (35%), el estado de abandono del sector educativo (32%),  la falta de integración social de los alumnos (30%), la ausencia de medios y recursos suficientes (23%), la falta de integración cultural y social de los alumnos inmigrantes (22%);  la falta de profesorado vocacional (7%) y la carencia de capacidad profesional del profesorado (4%)</p>

<p>Todos los expertos consultados por <strong>ÉPOCA </strong>coinciden en que la primera causa de la violencia en los centros educativos es el abandono de padres y madres, que, abrumados por cargas de trabajo muy intensas y jornadas y horarios interminables, han renunciado a la tarea educativa, por lo que los niños llegan a los centros en secundaria, aunque también en primaria, sin haber recibido la socialización en la familia.</p>

<p>"La filosofía falsamente progresista del prohibido prohibir ha hecho una pedagogía falsa y torcida y ha producido toda una generación de niños que se han educado sin límites, sin sentido de la noma, sin conocer dónde está el límite en el respeto al otro, en la dignidad que tiene y que merece siempre la personan, explica <strong>Piñuel</strong>.</p>

<p>Las leyes socialistas (Logse, LODE y LOE) han minado la autoridad de los profesores. "El marco normativo les ha retirado la posibilidad de sancionar, de detener de forma inmediata las conductas que atentan ya sea a la dignidad de un profesor o a la dignidad de un niño", explica <strong>Araceli Oñate</strong>,  quien asegura que "esta especie de educación asamblearia ha conseguido que los niños, en la educación pública, privada o concertada, en las familias, sean niños sin normas sociales".</p>

<p><strong>La responsabilidad del PSOE</strong></p>

<p><strong>Carmen Guaita</strong>, responsable estatal de comunicación de Anpe, señala que la enseñanza pública ha sufrido un deterioro en los últimos &OS en cuanto a la percepción que tiene la sociedad de cómo se trabaja en ella "porque las últimas leyes educativas no han beneficiado a la educación española". 	</p>

<p>Araceli Oñate denuncia que "la Logse empieza a producir sus efectos y tenemos una especie de pedagogismo barato que está creando un tipo de educación donde la evaluación es percibida como un cáncer, donde la validación de los programas no se realiza jamás y donde el debate fundamental es el de las competencias".</p>

<p>Además, asegura, se está mareando a los profesores con el estatuto de la profesión docente que no se llega a aprobar. Solamente está funcionando el de la Logse, que es el modelo de  educación para la Ciudadanía, el modelo de lo que ahora viene, que son las competencias básicas donde se pretende sustituir el conocimiento y el saber por el compromiso socioafectivo. El saber y el esfuerzo son algo que se quiere erradicar"</p>

<p><strong>Prohibido dar cachetes</strong></p>

<p>El Congreso aprobó el pasado 21 de diciembre la eliminación de dos artículos que conceden a padres y tutores la potestad de “corregir razonable y moderadamente” a los niños, suprimiendo la cobertura legal al cachete.  “Si los padres y los profesores no señalan la norma social, lo que se debe y lo que no se debe hacer, con contundencia a los nuevos adultos, éstos van a llegar a la vida adulta como verdaderos depredadores sociales”, manifiesta Araceli Oñate, quien además  manifiesta que esta retirada de autoridad va a ser utilizada por los niños maltratadores de sus padres.</p>

<p>En esos artículos estaba el deber de los padres de proteger y velar por la salud y seguridad de sus hijos. En estos momentos, en el caso de los niños acosados,  por ejemplo, el padre tiene el deber de proteger su salud y seguridad, y si ese derecho y obligación de los padres se elimina realmente, el Estado pretende asumir competencias y retirar a los padres la responsabilidad de sus hijos.</p>

<p><br />
________________________________________<br />
<strong>TESTIMONIO DE UN PROFESOR AGREDIDO. Mario Muñoz. <br />
“Una alumna me llamó mierda”. </strong><br />
Entrevista de Begoña Marín</p>

<p>Mario Muñoz, profesor de Educación Física del Instituto Bezmiliana (Málaga), acabó con hematomas en cara y cabeza tras ser agredido por un exalumno de 17 años hace unos meses. Sufría amenazas des de 2004 .</p>

<p>¿Hace falta más disciplina?<br />
- Ya existen suficientes penas, trabajo social, expulsiones,… El problema no está en la disciplina sino en que juntan a gente que quiere estudiar con gente que quiere trabajar pero que está obligada a asistir a clase hasta los 16 años. Muchos se deprimen y se dedican a molestar a los que están motivados. En otros países se diferencia entre los que quieren pasar a bachillerato y los que quieren seguir por módulos profesionales. A eso se suma que los títulos se regalan. Según la norma de promoción obligatoria, no se puede repetir dos veces, así que, aunque se suspenda todo, se pasa de curso. En mi clase unos ocho alumnos de 30 han pasado así.</p>

<p>¿Tiene algún alumno en esa situación?<br />
- J. es un chico de Almachar (Málaga). Tiene 16 años y vive en el campo. No ha asistido ningún día a clase y no podremos denunciar a sus padres. Pasará curso de todos modos porqué ya ha repetido una vez. Esto ya plantea un problema, pero la situación puede ser peor. Está estipulado que un 25% pase por promoción obligatoria, pero además otro 25% por la denominada diversificación curricular. Es decir, a los que tienen dificultades con algunas materias se les baja el nivel. Es el caso de tres niñas de mi grupo. Están creando mal ambiente y ocupando plazas de otros. La secundaria se ha creado para regalar títulos y que los chicos puedan pedir trabajo. Si corrigiéramos como antes el informe PISA sería peor.</p>

<p>¿Le parece ajustado el resultado de ese informe?<br />
- La Administración quiere alcanzar unas estadísticas mínimas, así que no tosdo se realiza de manera tan limpia como parece. ¿Cree que es casualidad que en nuestro colegio se eligiera precisamente mi grupo, que es el mejor, cuando yo había oído que en el sorteo había salido otro? </p>

<p>¿Qué papel tiene la Administración en la penalización de agresiones?<br />
- No hace nada a priori. Contamos con un bufete de abogados, pero la mayor parte no denuncia. La semana pasada una alumna me llamó ‘mierda’ de lante de sus compañeros. Después me enteré de que ya había insultado a otros cuatro profesores, pero no lo habían dicho por considerarlo de baja intensidad.</p>

<p>¿Cuenta con el apoyo del claustro?<br />
- Cuando me agredió aquel alumno, el director me prometió que me iba a hacer un reconocimiento público, lo cual hubiera ayudado, pero no lo hizo porque hay redecillas. Los chicos detectan quien es el profesor menos integrado  y lo eligen como objetivo. No hay protección, ni desde la Administración ni desde el claustro. No hay conciencia de grupo.</p>

<p>¿Qué le parece la prohibición del cachete?<br />
- Debería estar fuera de la legislación. La han aprobado para conseguir el apoyo de IU en los presupuestos. Han sido los mismos que legislaron la Logse, un grupo con ideologías de los años sesenta y setenta, los que han llevado al desastre a la educación española.</p>]]>
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    <title>A vueltas con el informe PISA</title>
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    <published>2008-01-25T21:50:48Z</published>
    <updated>2008-01-25T21:59:54Z</updated>
    
    <summary>Hace unas semanas publiqué el artículo que viene a continuación en la web de UPyD. Lo reproduzco por si queréis comentarlo. A vueltas con el informe PISA En cierta ocasión, discutiendo con un cura, me dijo que era injusto acusar a la Iglesia de estar obsesionada con el sexo. ¿En...</summary>
    <author>
        <name>Ricardo Moreno Castillo</name>
        
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        <![CDATA[<p>Hace unas semanas publiqué el artículo que viene a continuación en la web de UPyD. Lo reproduzco por si queréis comentarlo.<br />
<strong><br />
A vueltas con el informe PISA</strong></p>

<p>En cierta ocasión, discutiendo con un cura, me dijo que era injusto acusar a la Iglesia de estar obsesionada con el sexo. ¿En qué se fundamentaba tal acusación? ¿Existían estadísticas fiables sobre cuántas homilías hablaban de sexo? ¿Se habían hecho porcentajes sobre el número de veces en las que el sexo es citado en documentos pastorales? Le contesté que no sabía de ningún estudio de este género, pero que me bastaba con bucear en mi memoria y cotejar mis recuerdos con los de cualquiera de mis conocidos educados en el catolicismo para sostener que la Iglesia está, efectivamente, obsesionada con el sexo. Cortó secamente la conversación asegurando que mis afirmaciones carecían de rigor. <br />
      Igual que el susodicho cura, hay mucha gente incapaz de ver la realidad cuando la tiene delante, y sólo la acepta cuando está traducida a gráficos y porcentajes. Suelen ser personas que tienen, además de pocas luces, una muy escasa formación científica, y conceden a la estadística una mayor credibilidad de la que le dan los matemáticos. Parecen desconocer cómo está la educación en España hasta que se hace público un informe sobre el lugar que ocupa entre los países que nos son más próximos, y cuantos puntos han retrocedido nuestros alumnos en comprensión lectora o en cálculo desde el informe anterior. ¿Hacían falta esos datos para reconocer un hecho que puede ver cualquiera? Hay alumnos que llegan al bachillerato (que, no lo olvidemos, se comienza a los dieciséis años) incapaces de operar con decimales, ignorando cosas muy elementales de geometría y, en algunos casos, sin saber la tabla de multiplicar. En muchas facultades de física, matemáticas e ingeniería ha sido necesario implantar un “curso cero”, que se imparte a lo largo del mes de septiembre, donde se enseñan cosas que antes sabía un estudiante corriente de trece o catorce años. Y la necesidad de este curso no se hizo patente hasta que llegaron los primeros alumnos procedentes de la reforma. Que el nivel de gamberrismo e indisciplina ha subido hasta cotas alarmantes es algo del dominio público, y del descenso del nivel de madurez de nuestros estudiantes hay pruebas cotidianas. No es insólito que un “niño” vaya con su mamá a matricularse a la facultad, y se han dado casos de alumnos universitarios que han ido a la revisión de notas acompañados de sus padres, a los cuales el profesor ha tenido que pedirles que salieran del despacho. Hasta ahora, las empresas preferían contratar a ingenieros jóvenes, para que se formaran en ellas desde el principio. Pues bien, conozco empresarios que, desde que llegaron las primeras generaciones de “ingenieros LOGSE”, prefieren contratar profesionales de más de treinta, procedentes del antiguo sistema. Porque si la formación del ingeniero ha de empezar por explicarle que a los clientes no se les recibe mascando chicle y con la gorra puesta, ya es partir desde muy abajo.<br />
      Cuando los hechos colisionan con las ideas, la humanidad se divide en dos partes. La de los tontos que niegan los hechos (amparándose a menudo en la ausencia de estudios y estadísticas) y la de los inteligentes que rectifican las ideas. Lamentablemente, nuestras autoridades académicas y los pedagogos que elaboraron la reforma están entre los primeros. Y cuando por fin aparecen los datos y los porcentajes que confirman lo que todo el mundo sabía, y les parece demasiado duro seguir negando los hechos, los mentores de nuestras leyes educativas escogen otro camino para eludir sus responsabilidades: atribuir el fracaso a factores circunstanciales (como los cambios sociales o a la presencia de emigrantes) y no a la propia perversidad del sistema. La estupidez y la mala fe no son incompatibles.<br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>      Pero los que así argumentan olvidan dos cosas muy esenciales. La primera, que existen institutos en los barrios y en los centros de las ciudades, institutos con emigrantes e institutos sin ellos, institutos rurales e institutos en pequeñas villas marineras. Por mucho que haya mejorado España en general los últimos treinta años, y esto nadie lo duda, los medios en el que están situados los centros de enseñanza pueden ser muy distintos, pero en todos ellos el nivel de conocimientos de los alumnos y el de convivencia bajó estrepitosamente en cuanto se implantó la reforma. Cuando una misma ley provoca efectos tan desastrosos en circunstancias sociales tan variadas, es razonable pensar que la culpa es de la ley, y no de las circunstancias sociales. La segunda, muy a menudo olvidada, es que la reforma no se implantó a la vez en todas partes, sino que durante varios años estuvieron coexistiendo ambos sistemas. Y ya comenzaron a sonar las primeras alarmas, porque se empezó a ver la diferencia entre los alumnos que habían estudiado en institutos donde se mantenía el viejo sistema y los que lo habían hecho en aquellos que habían implantado el nuevo, claramente favorable a los primeros. Y esta diferencia se podía constatar entre centros próximos entre sí, por lo cual las disparidades que pudiera haber entre los alumnos según su origen social eran irrelevantes. <br />
      Naturalmente, entre los cambios sociales está la presencia de inmigrantes en nuestras aulas, pero atribuir a esta circunstancia el deterioro de la educación en España es, además de una villanía, una afirmación muy peligrosa, porque es una manera como otra cualquiera de fomentar la xenofobia. Un inmigrante no es por sí mismo más o menos gamberro que un español,  aunque si no se le educa y no se sanciona su mala conducta puede ser tan zafio como un español a quien no se le educa y no se sanciona su mala conducta. Es más, muchos estudiantes, procedentes de países con una escuela más tradicional (porque al ser países pobres, no tenían dinero para invertir en experimentos educativos delirantes) se escandalizan del poco respeto que los alumnos españoles tienen a sus profesores. Y la mayoría de los chicos sudamericanos llegan sabiendo dos cosas que ignoran gran parte de nuestros estudiantes: a pedir las cosas por favor, y la tabla de multiplicar.<br />
      Lo último que se ha escuchado para justificar nuestro fracaso educativo consiste en atribuir la ignorancia de nuestros estudiantes a la poca formación de sus padres. El argumento es sencillamente insostenible. Con el  sistema anterior a la LOGSE (que, por supuesto, distaba mucho de la perfección) un estudiante medio terminaba la educación obligatoria a los catorce años sabiendo más que lo que sabe hoy un estudiante que acabe la enseñanza obligatoria a los dieciséis. En más tiempo se han conseguido peores resultados. ¿Estaban los padres de nuestros alumnos, antes de la implantación de la reforma, mejor preparados que los padres de ahora? Pero retrocedamos mucho más en el tiempo, cuando la enseñanza obligatoria sólo alcanzaba hasta los diez años. En escuelas unitarias, con un solo maestro para todos los niveles (y ahora se habla de  “educación en la diversidad” como si fuera una gran novedad) aprendían los niños cosas como la tabla de multiplicar, el sistema métrico decimal, a escribir sin faltas de ortografía y otras cosas que hoy ignoran muchos de los estudiantes recién titulados de la ESO. ¿Eran sus padres más sabios que los de ahora? No, los padres de los alumnos de las escuelas rurales eran labradores, algunos de ellos analfabetos. <br />
      Más bien sucede lo contrario, quizás por primera vez en toda la historia, la generación de los padres (aún habiendo estado escolarizada menos años) está mejor preparada que la de los hijos. Pero todo vale, ignorar la realidad, negar los hechos, cualquier argumento por disparatado que sea, con tal de no reconocer lo que ya admite toda persona con sentido común: que la reforma educativa fue un disparate y que quienes la elaboraron son unos irresponsables. Y mientras esos irresponsables sigan poniendo su orgullo por encima de su país, la situación irá a peor y se seguirán malogrando generaciones y generaciones de estudiantes. El día que sean capaces de reconocer su error y la urgencia de rectificar, la cosa empezará a tener visos de solución.<br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Artículo de Maximiliano Bernabé en El inconformista digital</title>
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    <published>2008-01-19T09:26:46Z</published>
    <updated>2008-01-19T09:37:03Z</updated>
    
    <summary>El siguiente artículo firmado por Maximiliano Bernabé ha aparecido publicado en El inconformista digital. Espero vuestros comentarios. Contra la pedagocracia (O donde se narra lo que me sucedió en un foro pedagógico) por Maximiliano Bernabé Esto es, el gobierno de psicopedagogos y demás expertos sobre el sistema de la enseñanza...</summary>
    <author>
        <name>Ricardo Moreno Castillo</name>
        
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        <![CDATA[<p>El siguiente artículo firmado por Maximiliano Bernabé ha aparecido publicado en <em>El inconformista digital</em>. Espero vuestros comentarios.</p>

<p><strong>Contra la pedagocracia</strong><br />
(O donde se narra lo que me sucedió en un foro pedagógico)<br />
<strong>por Maximiliano Bernabé</strong><br />
Esto es, el gobierno de psicopedagogos y demás expertos sobre el sistema de la enseñanza española, cuyo desmontaje progresivo llevan acometiendo, al menos, desde 1990, año de la promulgación de la LOGSE, Ley orgánica de ordenación general del sistema educativo. La acción de estos modernos comisarios políticos, vicarios de la destrucción de un sistema educativo que no era, de seguro, el mejor del mundo pero que funcionaba, se ha acrecentado desde hace unos meses; tras la promulgación de la LOE, Ley orgánica de la Educación, en 2007. Por ahora, el fatal rodillo que va arrasando nuestro sistema educativo y que ya dejó la enseñanza primaria con niveles culturales que rozan el subdesarrollo, está empeñado en la erradicación de cualquier atisbo de inteligencia de la secundaria. En la obligatoria ya está casi totalmente conseguido, y se procede al asalto del Bachillerato: ya se puede pasar de un curso al otro (sólo dos) hasta con cuatro asignaturas suspensas. La universidad será el siguiente paso. Tras el vaciado de contenidos ya efectuado en las diversas materias, ahora se marcha por el camino de la burocratización absurda, con el fin de alienar la actividad del profesor. Que pasen el tiempo rellenando documentos redundantes y en algunos casos ininteligibles, no vaya a ser que les dé por pensar en la utilidad de lo que están haciendo, o simplemente quieran estudiar, formarse, en disciplinas que no sean los cursillos de risoterapia y similares, en algunos casos impartidos por empresas vinculadas a o poseídas por algunos de nuestros próceres de la Psicopedagogía. Aquí todo queda en casa. Esta “burrocracia” ahora se concreta en los llamados “informes trimestrales”, que en la Enseñanza Secundaria Obligatoria son unos documentos que acompañan a los boletines de notas. En esos mamotretos de varios folios, los padres de los alumnos encontrarán muchas observaciones y recomendaciones sobre aspectos que en nada deberían competer al personal docente, desde la limpieza y olores que desprenda el alumno, a su grado de “interactuación” con sus compañeros, los “roles” que asume dentro de la clase de “ratio” variable, si se integra en grupos “inclusivos”. Sólo por citar algunos ”palabros”. Esta acumulación de memeces, entre obvias y pedantes, podría resultar hasta divertida, si no fuera porque tiene un cierto tufillo de control orwelliano de todo menos aquello para lo cual los chicos fueron al instituto, la formación, y porque en su elaboración se va ahora gran parte del tiempo de muchos departamentos didácticos. Éste es sólo un paso más hacia el predominio en las diferentes asignaturas de la doctrina sobre los contenidos. Otro aspecto de esta burocratización es la implantación en la enseñanza de procedimientos hasta ahora circunscritos a la empresa: hay que “auditarlo” todo, que en la práctica se plasma en rellenar multitud de formularios de evaluación. Esto quizá pueda ser hasta útil para controlar la producción y mecanismos de una fábrica de embutidos, por poner un ejemplo. Sin embargo, en una actividad de corte intelectual, como es la educación, a veces no se sabe lo que se evalúa si no es la pérdida de tiempo. Imaginen que cuando Julio II encargó a Miguel Ángel pintar la bóveda de la Capilla Sixtina, éste hubiese tenido que pasar más de la mitad del tiempo asignado rellenando cuestionarios sobre los pasos en los que tendría que dividir su trabajo y los procedimientos para realizarlo, y luego, a la hora de la verdad hubiera pintado apresuradamente unos mamarrachos. Pero claro, los profesores son unos vagos que tienen muchas vacaciones y ahora van a tener algo en qué ocupar su ocio. Esto es lo que acostumbra a decir un inspector educativo que yo me sé, y es una idea que ha venido propagando toda esta progresía pija, que en el seno de varios gobiernos del PSOE –nacionales y autonómicos- ha programado el desmontaje del sistema educativo. No es que el PP hiciera mucho por remediarlo cuando gobernó, mas la paternidad del desmán no se la puede disputar nadie a estos pijo-progres que parece que tramaron su siniestra reforma tras ver “El Club de los Poetas Muertos”, o alguna otra película del subgénero del profe guay que interactúa con sus alumnos díscolos. Tampoco a la cohorte de pelotas y lametresillos que les rodea. Y sobre todo a los pedagogos y expertos de jerga bizantina y vacua. Todos ellos tienen en común que tras haber casi logrado el desprestigio total del sistema público de enseñanza español, llevan a sus hijos a centros privados. Puede que lo hayan hecho todo para convertir los centros públicos en aparcamientos para pobres y quitar competidores a sus tiernos retoños. Luego, achacarán los problemas del sistema a la enseñanza de la religión católica y a la resistencia a la implantación de educación para la ciudadanía. Señores, esos son otros problemas. Uno de política exterior (renegociación de los acuerdos con el Vaticano) y el otro, de la implantación de una asignatura inane más, las “marías” de toda la vida.</p>

<p>Es interesante asistir a uno de los congresos que periódicamente montan estos expertos pedagogos. Esos saraos que a los sumos sacerdotes de la progresía educativa les organizan para que tanto espinazo-doblado les ría las gracias y las genialidades. Recuerdo uno al que asistí no hace mucho (tengo ese placer insano de ir a ver cómo piensa el enemigo), cuyas actividades son extrapolables a la mayoría de estos eventos. Ahora suelen comenzar con un coro que entona el tema central de “Los Chicos del Coro”. Y luego vienen los expertos. Yo tuve el placer de escuchar a la lumbrera pedagógica de la universidad de Murcia, fiel escudero de la secta pedagógica, quien en un tono avinagrado, perdonavidas, hasta chulo, comenzó soltando varias frases llenas de palabros de esos que no vienen en el Diccionario de la Real Academia, para justificarlos seguidamente con un “Es que soy de Pedagogía”. Con dos cojones, como se dice vulgarmente, pero que, por lo menos, es buen castellano. Luego continuó con un aire tétrico de comisario estalinista con que habría que plantearse poder separar del servicio a los profesores que no siguieran ciertos métodos pedagógicos.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Más tarde vino la lumbrera del sindicalismo gallego progresista de la educación (algo así dijeron cuando le presentaron), adalid proletario-pacifista de la mediocrización de la enseñanza, el cual, como un dios airado, comentó elogioso la conducta de un alumno maleducado, rayana en el gamberrismo, hacia un profesor que se atascaba en la materia que impartía –sucede que debido a inadecuada planificación, en centros pequeños hay profesores que deben impartir asignaturas para las que no están debidamente preparados-. Aunque ninguno de estos cantamañanas es comparable a otro que recuerdo de ocasiones anteriores, lumbrera de la universidad de Málaga, quien cual santo guerrero, tiene la querencia de predicar con parábolas sobre animales que deben trepar a los árboles y la obsesión de que profesores y alumnos han de compartir los mismos retretes. No sé qué trauma adolescente les habrá llevado a semejantes postulados; bien es cierto que todos ellos tienen una visión del profesor como un ser torvo que hace recitar listas de reyes visigodos, dice ya en Septiembre que van a suspender todos y se pasea por entre los pupitres vara cimbreante en mano. ¿Qué les sucedería en sus años mozos? Luchando a duras penas contra el deseo de siesta, pues hay que decir que estos expertos que han hecho de la motivación la panacea que sustituya a estudio y esfuerzo, son mortalmente monótonos, escuché a las autoridades presentes, oscilantes entre la elocuencia del garrulo aventajado y el tedio de quien cita pasajes de libros que no ha leído. A continuación suele venir alguien que te cuenta las bondades de sistemas de otros países. Ahora está de moda el finlandés, sobre el cual pocos se han parado a pensar que lo que le hace funcionar es que emana y se asienta en una sociedad protestante, con ética del trabajo, que suele dedicar largas horas a la lectura, y que pasa mucho tiempo en casa. ¿Podemos mimetizarlo? Tras algún monólogo ingenioso de esos que están de moda entre los “modelnos”, en estos tiempos abundan las exposiciones sobre los maestros de la II República. Esto tiene la función, subliminal o no, de evadirnos de los problemas actuales haciendo que sintamos empatía hacia una época en la que sí, puede que se hicieran esfuerzos por la enseñanza (aunque no fue la única), pero que no tiene ninguna similitud con la presente. El que estos mangantes se proclamen herederos de los maestros republicanos es una impostura. Lo mismo que lo fue justificar la invasión de Iraq apelando a la vieja película de la II Guerra Mundial. Esto también es una falacia. Como corolario viene la ocurrencia de achacar los malos resultados de nuestros escolares en informes internacionales a gente de otras épocas. Varios responsables educativos, no hace mucho, han cargado el muerto al franquismo ¿A quién si no? Ya puestos, podrían haber culpado a los suevos, o a los cartagineses. Claro, que mejor es la genialidad de la ministra de educación, Sra. Cabrera, que dice que hay cosas en las cuáles nuestros alumnos son buenos, como es el lenguaje de los mensajes de móviles. Sin palabras.</p>

<p>Así es como se escenifica el ataque directo al corazón de la inteligencia en el sistema educativo español. La iniciación en unos saberes milenarios, asentados sobre los peldaños de nuestra civilización se ve sustituida por que el profesor (ahora convertido en educador, más adelante en animador juvenil, para pasar a ser llanamente un payaso) pase (“interactúe”) varias horas con sus alumnos manteniéndoles en unos débiles límites, no ya de corrección, sino de una difusa “no agresión”, pues la mayor parte de las asignaturas han sido despojadas de contenido. En Bachillerato se introduce una asignatura pomposamente denominada “Ciencias del Mundo Contemporáneo” para chicos que no han aprendido ni Matemáticas ni Física. Como si un lego absoluto en música hubiera de convertirse en un gran intérprete pianístico simplemente oyendo dos o tres veces un disco de Chopin. Se está expoliando a los institutos de su capacidad para que los alumnos intenten mejorar personal y socialmente a través del esfuerzo y el mérito. A esto lo llaman “elitismo”. Díganme señores pedagogos, lo que un hijo de familia de pocos recursos no aprenda en el instituto ¿Dónde lo aprenderá? A lo mejor pasa que estos progres pijos, que llevan a sus hijos a colegios privados o al extranjero, lo que quieren llanamente es que los hijos de los que tienen menos euros que ellos estén ya destinados desde la adolescencia a acarrear ladrillos o poner cañas. Ante refutaciones como ésta, los expertos pedagogos y sus pelotas siempre acaban diciendo lo mismo: lo que pasa es que tú eres de Derechas. No se preocupen quienes se sientan izquierdistas. Primero, ser de Derechas no es un defecto ontológico, y luego, un progre es a un izquierdista lo que un dominguero a un explorador.</p>

<p>En cuanto a la correlación de fuerzas, no hay que ser optimistas; corre a favor de los partidarios de la secta pedagógica. Frecuentemente pensamos que hay muchos profesores y maestros que están por el sentido común. No tantos. Entre a quienes, legítimamente, absorben sus cargas familiares, los preocupados por aprobar la oposición, los entregados a una vida social intensa (hay tantos) se restan muchos posibles partidarios. Sí, algo empieza a moverse contra tanta impostura pedagógico-destructiva. Se han publicado varios libros en los últimos años. Algunos desde posiciones ideológicas aparentemente lejanas. Están “El Panfleto Antipedagógico” de Ricardo Moreno Castillo (Ed. Lector) y “La Enseñanza Destruida” de Javier Orrico (Ed. Huerga y Fierro) entre los más destacados, además de varios artículos de escritores señeros. Pero ¿Por qué no nos unimos en este combate? Las posibilidades y el destino de muchas generaciones, presentes y futuras están en juego. Sinceramente espero que no sea por ese vicio tan nuestro de querer ser todos generales. En esta empresa también hacen falta muchos capitanes, y, claro está, soldados, entre los que ya engrosamos las “huestes antipedagógicas”, o del sentido común.</p>

<p>Maximiliano Bernabé Guerrero. Toledo.<br />
Redactor, El Inconformista Digital.<br />
</p>]]>
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    <title>Artículo de Pérez Reverte en XL Semanal</title>
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    <published>2007-12-31T09:09:01Z</published>
    <updated>2007-12-31T09:13:36Z</updated>
    
    <summary>La semana pasada se publicó en XL Semanal un artículo de Arturo Pérez Reverte sobre educación que me parece de gran interés. PATENTE DE CORSO, por Arturo Pérez-Reverte Permitidme tutearos, imbéciles Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente...</summary>
    <author>
        <name>Ricardo Moreno Castillo</name>
        
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        <![CDATA[<p>La semana pasada se publicó en XL Semanal un artículo de Arturo Pérez Reverte sobre educación que me parece de gran interés. </p>

<p><strong>PATENTE DE CORSO</strong>, por Arturo Pérez-Reverte <br />
<strong>Permitidme tutearos, imbéciles</strong></p>

<p>Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno.</p>

<p>Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. </p>

<p>No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. </p>

<p>De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. </p>

<p>De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.</p>

<p>Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. </p>]]>
        <![CDATA[<p>Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.</p>

<p>Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». </p>

<p>O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.</p>

<p>Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos».</p>

<p>Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante. </p>

<p>Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. </p>

<p>La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.</p>

<p>Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.</p>]]>
    </content>
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    <title>Artículo de Antonio Muñoz Molina sobre la lectura</title>
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    <link rel="service.edit" type="application/atom+xml" href="http://www.leqtor.com/movabletype/mt-atom.cgi/weblog/blog_id=2/entry_id=80" title="Artículo de Antonio Muñoz Molina sobre la lectura" />
    <id>tag:www.antipedagogico.com,2007://2.80</id>
    
    <published>2007-12-15T14:40:06Z</published>
    <updated>2007-12-15T14:51:51Z</updated>
    
    <summary>En el suplemento cultural Babelia del diario El País, aparece publicado un hermoso artículo de Muñoz Molina, que reproducimos a continuación. El libro ilimitado Antonio Muñoz Molina 15/12/2007 Voy en el metro a media mañana camino de una de mis librerías más queridas de Madrid y aunque llevo abierto el...</summary>
    <author>
        <name>Ricardo Moreno Castillo</name>
        
    </author>
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.antipedagogico.com/">
        <![CDATA[<p>En el suplemento cultural <em>Babelia</em> del diario El País, aparece publicado un hermoso artículo de Muñoz Molina, que reproducimos a continuación.</p>

<p><strong>El libro ilimitado</strong><br />
Antonio Muñoz Molina 15/12/2007 </p>

<p>Voy en el metro a media mañana camino de una de mis librerías más queridas de Madrid y aunque llevo abierto el periódico miro de soslayo con un gesto reflejo cada vez que entra en el vagón alguien con un libro en las manos. No siempre es fácil identificar su título, y hay que tener mucho cuidado para que la curiosidad no se confunda con la metijonería. Es como ser un mirón digno que por nada del mundo quiere verse metido en un trance embarazoso. El libro está a veces en una posición casi horizontal, para que reciba mejor la luz del techo, y no es cuestión de adelantar la cabeza y torcer el cuello queriendo mirar la cubierta desde abajo. ¿Cuál será ese libro de bolsillo tan grueso del que no ha apartado los ojos ni siquiera al dar una zancada desde el andén ese lector que acaba de sentarse frente a mí? Lo ha doblado por la mitad, con riesgo de descuadernarlo, lo aprieta como estrujándolo entre las dos manos. Es un joven de veintitantos años con el pelo encrespado de rizos casi africanos, sin afeitar, con una mochila pequeña a la espalda. Da la impresión de que se levantó de la cama con el libro en la mano y que pasó así con él delante del espejo del baño.</p>

<p>Mantengo la vigilancia mientras leo el periódico. El titular de la primera página es el desastre de los índices escolares de lectura en España. Sólo hace unos días la enigmática ministra de Educación aseguró que ella no ve ningún problema en que los chicos usen el teléfono móvil mientras están en clase. La enseñanza pública se deteriora irreparablemente en España gracias a una conspiración de ignorancia tramada desde hace años por la chusma política y la secta pedagógica y las autoridades ya tienen un culpable: el franquismo. Quién si no. Como mi tierra natal está incluso a la cola del desastre leo que la consejera de Educación de la Junta de Andalucía ha descubierto una causa todavía más lejana: nuestro atraso histórico. A ellos, los socialistas que llevan gobernando en Andalucía un cuarto de siglo, que los registren. <br />
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        <![CDATA[<p>Pienso en mis maestros, los que me enseñaron contra viento y marea a leer y a escribir y a amar el conocimiento en años de oscurantismo y pobreza; pienso en tantos profesores vocacionales y derrotados que conozco, en las cartas despectivas o perdonavidas o del todo insultantes de pedagogos y expertos, de enchufados de diverso pelaje, que he recibido sin falta cada vez que he escrito sobre las quejas amargas de mis amigos profesores y sobre lo que yo estaba descubriendo con mis propios ojos con sólo hojear los libros de texto de mis hijos y escuchar las historias que me contaban al volver de la escuela.</p>

<p>A los expertos, a los gurús de la jerga psicopedagógica y a los enchufados no les cabía la menor duda: los que alertábamos sobre la degradación de la enseñanza nos habíamos vuelto de derechas y no sabíamos nada, no entendíamos de nada. Ellos sí que entendían: a la vista están los resultados. Cierro el periódico con asco y el hombre joven que leía frente a mí levanta los ojos de su libro. A mi atención de espía le basta un segundo para descubrir el título: es el <em>Viaje al fin de la noche</em>. Ahora parece evidente que el aire de ligero trastorno que tenía ese hombre desde que entró en el vagón procedía de la lectura de Céline. Vamos en el mismo tren de la línea 4 pero su viaje es mucho más hondo y más terrible, un descenso de fiebre por los espantos del mundo. Yo voy por los túneles del metro de Madrid y por el presente inmediato y más bien desolado del periódico: él por las trincheras de la guerra, por la miseria de los suburbios proletarios de París, por el Nueva York futurista de los años veinte, por las tinieblas coloniales del Congo que ya había roturado para la literatura Joseph Conrad.</p>

<p>Ahí lo dejo, sumergido en el libro, continuando su viaje, con su barba de varios días y su mochila de vagabundo celineano. ¿Cuántos lectores como él no llegarán a existir gracias a la gran conjura de los necios y de los comisarios políticos que ha asolado la educación española? Pero no se trata sólo de esa embriaguez, del dulce vicio que le acompaña a uno en la soledad y le hace gratos los minutos de un viaje en el metro: mucho más grave es que la escuela esté fracasando en su tarea de despertar en cada uno sus mejores facultades, de actuar como palanca de progreso social. ¿Qué porvenir laboral tiene un hijo de trabajador o de inmigrante que a los quince años no es capaz de comprender un párrafo de tres líneas? ¿Qué podrá aprender sobre la complejidad del mundo y la de su propia alma quien no cuenta con la luz de las palabras escritas? El nivel cultural y académico de los padres es factor decisivo, asegura el periódico. Subiendo por las escaleras del metro me pregunto con ira y dolor qué habría sido de mí, de tantos de nosotros, si no hubiera sido por la escuela y por el instituto. Nuestros padres, niños en la guerra, escribían y leían con dificultad. En nuestras casas, donde había tan poco, mal podía haber libros. La escuela nos hizo lo que somos.</p>

<p>Soy lo que he leído. Me gano la vida gracias a que existen lectores. En el escaparate de la librería distingo con expectación impaciente el libro que vengo buscando. Verlo me da tanta felicidad como descubrir en un escaparate de la infancia la cubierta en colores de una novela de Julio Verne. Son <em>Los ensayos </em>de Montaigne que acaba de publicar Acantilado, editados y traducidos admirablemente por Jordi Bayod Brau. Muy pronto el gozo de las manos se añade al de la mirada: sopeso el volumen, paso los dedos por su tapa tan sólida, lo abro y rozo las páginas con las yemas de los dedos, y al hacerlo percibo un olor exquisito de papel y de tinta. Por cualquier página que se abra este libro ilimitado se reconocerá la voz sabia y serena, la inteligencia irónica y voluble, la curiosidad entre erudita y chismosa de aquel hombre feliz que se retiró hace más cuatro siglos a escribir y a leer en la biblioteca circular de su torre. Como Cervantes o Shakespeare si empezamos a leerlo nos acompañará a lo largo de toda nuestra vida, y a medida que pase el tiempo y sigamos leyendo nos enseñará cosas que ni siquiera habíamos sospechado en las primeras lecturas. Como el señor don Quijote de la letanía de Rubén el señor de Montaigne nos asistirá en nuestra diatriba contra los fanáticos y los propagadores de la ignorancia, contra los sinvergüenzas, contra los estafadores de la jerga psicopedagógica, contra los políticos que sólo pueden eternizarse en su parasitismo gracias a una ciudadanía analfabeta y embotada. En el viaje de vuelta soy yo quien entra en el vagón del metro con la nariz hundida en el libro, quien se queda tan absorto leyendo a Montaigne que cuando levanta los ojos descubre que se ha pasado de estación. </p>]]>
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    <title>Articulo de Miguel Ángel Goberna</title>
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    <published>2007-10-10T17:58:01Z</published>
    <updated>2007-10-10T18:05:49Z</updated>
    
    <summary>El pasado mes de septiembre fue publicado en el diario El País de la Comunidad Valenciana un artículo firmado por Miguel Ángel Goberna que me parece de gran interés. Lo reproduzco para que podáis opinar sobre él. Sombras de la reforma universitaria MIGUEL A. GOBERNA 28/09/2007 Casi nadie discute la...</summary>
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        <name>Ricardo Moreno Castillo</name>
        
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        <![CDATA[<p>El pasado mes de septiembre fue publicado en el diario <em>El País </em>de la Comunidad Valenciana un artículo firmado por Miguel Ángel Goberna que me parece de gran interés. Lo reproduzco para que podáis opinar sobre él.</p>

<p><strong>Sombras de la reforma universitaria</strong><br />
MIGUEL A. GOBERNA 28/09/2007 </p>

<p>Casi nadie discute la conveniencia de facilitar la movilidad de los universitarios españoles mediante la conversión de las actuales diplomaturas y licenciaturas en grados y másteres dotados de planes de estudio homologables a los de los restantes países del llamado Espacio Europeo de Educación Superior. Donde se rompe el consenso es en lo concerniente a la faceta pedagógica de la reforma en curso, que, bajo el lema "adquirir competencias, habilidades y destrezas" (como si contenido y forma fuesen separables), puede interpretarse como una prolongación de la llevada a cabo, en los años noventa, en las enseñanzas no universitarias, reforma que, bajo un lema similar ("aprender a aprender"), postergó la enseñanza profesional hasta los 17 años (con el indeseable efecto de poblar las aulas de los centros públicos con alumnos desmotivados, impunemente filtrados por los concertados), desincentivó el esfuerzo al permitir la promoción casi automática, introdujo materias insustanciales en detrimento de las instrumentales (lengua y matemáticas) y redujo el bachillerato a dos míseros años.</p>

<p>No faltan pruebas objetivas del fracaso de esta última reforma: los informes PISA, las Olimpiadas Internacionales en diversas materias y la proliferación, en todas las universidades, de cursos elementales piadosamente denominados "cero" o "de nivelación". Comparto, pues, el diagnóstico del Panfleto antipedagógico de Ricardo Moreno Castillo (El Lector Universal, 2006), cuya lectura recomiendo vivamente, sobre todo las hilarantes manifestaciones de los ideólogos de la reforma (Capítulo 10). Al igual que la implantación no consensuada de la LOGSE vino precedida por una experimentación ilusoria (con profesorado voluntario, alumnado no conflictivo y una generosa dotación económica), la reforma pedagógica de las universidades carece de consenso (véase el manifiesto Qué educación superior europea, firmado por miles de profesores, no todos ellos neocons) y ha sido experimentada en condiciones igualmente ideales, mostrando que es posible obtener resultados levemente superiores a los actuales, a condición de que los profesores involucrados no sólo preparen e impartan clases teóricas y prácticas, así como tutorías, que es lo que vienen haciendo, sino que elaboren materiales docentes redundantes (audiovisuales y textos accesibles en La Red, no importa que estén plagiados), corrijan numerosos trabajos de curso (usualmente meras descargas, o traducciones, de fuentes secundarias como Wikipedia) y exámenes parciales, reciban cursillos pedagógicos y escriban informes sobre todas estas actividades de dudosa utilidad.</p>

<p><br />
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        <![CDATA[<p>Es importante subrayar que, de no reducirse sustancialmente la carga lectiva, eventualidad no contemplada por su elevado coste, la reforma educativa que se pretende es incompatible con la investigación. Así lo cree, por ejemplo, mi propia universidad, cuyo recién aprobado Plan de Ordenación Integral mantiene la carga lectiva actual (cinco veces superior a la de algunas universidades anglosajonas que constituyen, aparentemente, el modelo a imitar), considera razonable que sus profesores investiguen cuatro ridículas horas semanales y trata de doblegar la previsible resistencia al cambio de quienes creen que investigar es un derecho y un deber del profesor universitario creando complementos económicos sustanciales cuya percepción obliga a pasar por el aro pedagógico, que incluye, además de las tareas docentes antes mencionadas, la obtención de una evaluación favorable por los alumnos (quienes convertirán las encuestas de satisfacción en herramientas de extorsión si nadie lo remedia).</p>

<p>Conjeturo que, con esta reforma, ganarán los malos alumnos (que promocionarán tan ricamente como lo hicieron en secundaria) y los profesores deseosos de estabilizar sus plazas (pues no serán pocas las dejadas vacantes por quienes se jubilarán anticipadamente, tan frustrados como los colegas de secundaria actualmente en desbandada), mientras que perderán los buenos alumnos (que recibirán títulos cada vez más devaluados) y las propias universidades (cuya productividad investigadora caerá en barrena, y con ellas su prestigio). Y, allá para 2025, los ideólogos de la reforma pedagógica en curso justificarán su fracaso con declaraciones del siguiente tenor: "(...) más allá de la responsabilidad de las administraciones educativas</p>

<p>[que no proporcionaron los medios necesarios, y de los imprevisibles cambios sociales], otras razones permiten explicar también los problemas que acompañaron la implantación de la reforma: suponía un cambio demasiado brusco para la mentalidad y las prácticas habituales del profesorado (...) y no se supo llevar a cabo una formación, inicial y permanente, que produjera una transformación real de su quehacer cotidiano". (La LOGSE, 15 años después, Elena Martín, Miguel Soler et al, EL PAÍS, 3-10-2005).</p>

<p><br />
<strong>Miguel A. Goberna</strong>, es catedrático de Estadística e Investigación Operativa en la Universidad de Alicante.</p>]]>
    </content>
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    <title>Crítica publicada en O Roteiro</title>
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    <id>tag:www.antipedagogico.com,2007://2.76</id>
    
    <published>2007-05-02T16:12:12Z</published>
    <updated>2007-05-02T16:20:27Z</updated>
    
    <summary>Reproduzco la crítica sobre el Panfleto Antipedagógico publicada recientemente en O Roteiro, firmada por Ramón López Vázquez. Está en gallego, pero creo que se puede leer y entender sin problema. RICARDO MORENO CASTILLO, Panfleto antipedagógico, prólogo de F. Savater, Barcelona: Leqtor, 2ª ed., 2006, 137 pp. Un anovador título que...</summary>
    <author>
        <name>Ricardo</name>
        
    </author>
            <category term="El &quot;Panfleto&quot; en la prensa, radio y televisión" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.antipedagogico.com/">
        <![CDATA[<p>Reproduzco la crítica sobre el <em>Panfleto Antipedagógico</em> publicada recientemente en <em>O Roteiro</em>, firmada por Ramón López Vázquez. Está en gallego, pero creo que se puede leer y entender sin problema.</p>

<p>RICARDO MORENO CASTILLO, Panfleto antipedagógico, prólogo de F. Savater, Barcelona: Leqtor, 2ª ed., 2006, 137 pp.</p>

<p> Un anovador título que apreixa contidos ben alleos do que vulgarmente se entende por “panfleto” e, mesmo, por pedagoxía. En efecto, que ninguén busque nestas páxinas unha linguaxe basta, intencións túzaras, propostas insultantes ou demagoxia exultante. Pola contra, nas súas páxinas encontrará unha falsificación do concepto de “panfleto” por canto non hai nin unha soa idea panfletaria. Hai, e moitas, reflexións que deberan facer pensar a quen ten a responsabilidade de dirixir e levar da man o tren educativo dos mozos españois. Quédame a sospeita se debaixo dese título latexa a ironía galaica de quen quere presentar coma panfletaria toda a pedagoxía derivada da lei xeral de educación chamada LOXSE. Será que o adxectivo expresa, por xunto, que a pedagoxía da nova lei é simultaneamente un panfleto e un ataque á pedagoxía?<br />
 O certo é que os criterios educativos expostos exsudan cordura didáctica; profesionais da docencia e adultos interesados polos problemas escolares cando empecen a ler o primeiro capítulo daranse de conta que teñen nas mans un tratado de praxe escolar do que cabe esperar os mellores froitos, isto é,  persoas ben formadas e formadores de persoas ben asisados.<br />
 Situado no contexto histórico español do presente, este libro vén sendo un berro desgarrado, un SOS educativo, perante a alarmante situación de deterioro, confirmada por estudos internacionais (Informes Pisa, OCDE, etc.), a que foi dar a aplicación da citada lei.<br />
 Para desembarazarse de todo aditamento ideolóxico, o autor pon entre paréntese o seu moito, mais oculto, saber de teorías antropolóxicas e sistemas educativos politicamente orientados. Nin unha soa vez fala diso que agora chaman “modelo de ser humano” nin de teorías pedagóxicas naturalistas, culturalistas, existencialistas ou socialistas. O seu propósito é moito máis simple: expor algunhas das razóns polas que antes da lei transmitía o seu saber de profesor de matemáticas con proveito para os alumnos e satisfacción para el e despois da lei conta os días que lle faltan para fuxir da terra queimada.<br />
 Non é fácil apreciar a dificultade que entraña ter que argumentar sobre o obvio; a exposición do profesor Moreno Castillo de sinxela resulta ardua por canto o que di é tan evidente que, teoricamente, non sería preciso nin falalo e menos escribilo. Por iso este libro chega ás librerías nun momento que moitos docentes lle agradecerán que el diga o que tantos pensan e, ora porque non saben, ora porque non se atreven, ademais, empezan a se sentir fracasados profesionalmente e culpables moralmente de tantas praxes educativas que nunca cavilaron en chegar a ver.</p>]]>
        <![CDATA[<p> A lectura deste libro será unha boa terapia para os nostálxicos do silencio, disciplina, esforzo, traballo, estudo, responsabilidade, autoridade do profesor, etc. cualificados de “reaccionarios” polos “progresistas” partidarios de “aprender a aprender” sen dar un pau á auga. A premisa de que a LOXSE é “unha mala lei” vai seguida de trece pequenos capítulos, accesibles a calquera lector, que poden lerse nunha soa asentada.<br />
 Os catro primeiros tratan os temas de máis actualidade falsamente presentados polos apóstolos reformadores; a memoria do chapón, a motivación como diversión, os “cerebritos” reprodutores das elites,  o fracaso  escolar, etc., restan ben precisados conceptualmente despois das seis ou dez páxinas que a cada un lles dedica. Dous capítulos ─“A formación do profesorado” e “Expertos, orientadores e asesores pedagogos”─ refiren os desatinos da formación tanto inicial coma permanente dos axentes fundamentais da educación. A conclusión é clara “aos pedagogos que sosteñen que todo se resolve con diálogo permanente non hai que lles facer nin caso” (p. 118). A formación do profesor hai que buscala polo camiño do estudo e da praxe, do sentido común e da ilusión por comunicar cos alumnos que un ten diante. Alguén pensa que a base de cursiños se actualiza o profesorado?<br />
 Os capítulos 12 ─“Por que se debe estudar filosofía”─ e trece ─“Por que non se debe estudar relixión na escola pública”─ (na miña opinión un excelente capítulo) dan cabo a un libro feito non tanto para resolver problemas concretos canto para espertar as conciencias adormecidas  que nin sequera se dan conta de que a antipedagoxía existe.<br />
 Cal é, por xunto, a tese central do libro? “É un acto de barbarie impedir que os estudantes máis disciplinados e traballadores non aprendan todo canto poderían aprender precisamente para que os vagos e indisciplinados non se sentan discriminados” (p. 109).<br />
 Para Moreno Castillo, os pais da LOXSE semella teren a enfermidade da envexa: “envexan aos que saben”, aos que len, aos profesores que explican con orde e claridade os conceptos básicos da súa materia, aos alumnos que aprenden a facer as contas, resumir un capítulo, ler un libro enteiro, facer unha redacción, analizar gramaticalmente unha oración, e, por enriba, non protestan cando fan exames e senten orgullo de levar boas notas. Propoñen, emporiso, profesores divertidos, traballos colectivos, investigacións sobre todo o divino e humano. A que virá, pregunta o profesor Moreno, esa teima porque “os rapaces fagan traballos colectivos e manexen moita bibliografía cando non son que de resumir un artigo do periódico local?”<br />
 Pero os argumentos de máis peso para mostrar a tese enunciada proceden da experiencia persoal do autor no ensino secundario. O pedagoxicamente forte do libro está nos exemplos, ─“é imposible que un neno entenda a necesidade de comer verduras se ten á man caramelos e larpeiradas” (p. 36)─, na proba de experiencia, na realidade dos feitos como argumentos de gravidade e valor innegable fronte aos erros que denuncia na nova praxe educativa: “Intentar formar a unha persoa sen aprenderlle contidos, cousas, é algo tan absurdo coma pretender ordenar unha habitación baleira” (p. 27). <br />
 Para escachar de risa lle parecen as actitudes dos que non paran de falar de calidade no ensino “cando a falta de disciplina nas aulas” é unha eiva da que tódolos profesores se queixan. Son incompatibles calidade e indisciplina; onde esta estea presente aquela estará ausente.<br />
 Xustifica a actitude dos alumnos “rebentadores” porque tamén eles son vítimas na ESO do afán  por igualar desentendéndose da liberdade. Por que razón eles, os rebentadores, teñen que estar nun sitio obrigatoriamente cando podían estar facendo cousas de proveito noutro tipo de aprendizaxe? “Por que eles han respectar a liberdade dos que queren estudar e do profesor que quere explicar se a lei non respecta que eles non queren estudar?” (p. 57).<br />
 Por último, o capítulo titulado “A falacia da igualdade” (pp. 38-48) artella con exemplos collidos da vida diaria tanto física como intelectual e moral, un conxunto de razóns a prol do dispendio humano que supón un sistema educativo no que mercé á obsesión pola igualdade sacrifícase calquera excelencia. Apurando o argumento chega á concluír o paradoxo de que a “igualdade pretendida acentúa a desigualdade que se pretende evitar” (p. 40). <br />
 Para o profesor Moreno Castillo na educación coma calquera outra actividade social ha estar presente sempre a xustiza; esta, aquí, consiste en ofrecer iguais oportunidades para todos; oportunidades que han incluír sempre esixir algo máis do que a cómoda natureza está disposta a dar. Se, pola contra, o que de feito ocorre é que desaparecen as esixencias e vagos, traballadores, intelixentes, indolentes, etc., quedan igualados pola ignorancia colectiva, o que se fai é unha inmensa inxustiza con todos, pero sobre todo con aqueles que máis posibilidades terían de aprenderen novas causas. En definitiva, o sistema educativo en vez de dar oportunidades restas e a sociedade ten na escola unha institución inxusta por definición: “Hai que dar oportunidades a quen carece delas, non quitarllas a quen as ten” (p. 47).<br />
 Outra volta volven os exemplos para probar a falacia educativa da igualdade, para deixar ben claro que a falta de esixencias académicas leva ao desprestixio da escola pública e dos títulos por ela expedidos, tamén os de Kant, Copérnico e tantos outros como testemuños de que é falso que os fillos de pais analfabetos sexan peores estudantes ─“Non fai falta ser un xenio nin estar rodeado de libros para facer un bo bacharelato”(p. 42)─. Os absurdos desta falacia son de tal calibre que poderiamos, agora que o baloncesto está tan de moda entre os escolares, exemplificalos así: dar unha lei que prohiba xogar a este deporte aos máis altos para que os máis baixos non se sintan discriminados ─“a misión dun conservatorio, por exemplo, non consiste en impedir que sobresaia o que ten mellores aptitudes para  música”(p. 46)─.<br />
 Para rematar permítaseme destacar as citas coas que inicia cada un dos capítulo. Son variadas, veñen ao caso, recollen a mellor tradición occidental e saben a ilustración. “Por iso, conclúe, a ensinanza secundaria ha ser, no fundamental, conservadora” sabedores todos de que aquilo que non se aprenda “na escola ou no instituto non se aprenderá en ningún outro sitio”.<br />
 Libro recomendable para calquera tipo de lector interesado na problemática educativa; ideas claras, vividas desde dentro por un profesor de moitos anos de servizos efectivos; reflexións dun autor que titula Panfleto antipedagóxico as súas experiencias dentro dunha aula dun instituto de tanta tradición como é o Gregorio Marañon de Madrid. Como serán as do resto? Ningunha recensión debe privar do pracer da lectura persoal.</p>

<p>         Ramón LÓPEZ VÁZQUEZ<br />
</p>]]>
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    <title>Enseñanza de las lenguas clásicas</title>
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    <published>2007-04-12T17:49:19Z</published>
    <updated>2007-04-12T17:58:47Z</updated>
    
    <summary>El 19 de febrero pasado se publicó en el diario El País el artículo sobre la enseñanza de las lenguas clásicas en la LOE que reproduzco a continuación para que lo comentéis, si os resulta sugerente. Lenguas clásicas y LOE FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS 19/02/2007 Es bien sabido que la nueva...</summary>
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        <name>Ricardo</name>
        
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        <![CDATA[<p>El 19 de febrero pasado se publicó en el diario <em>El País </em>el artículo sobre la enseñanza de las lenguas clásicas en la LOE que reproduzco a continuación para que lo comentéis, si os resulta sugerente.</p>

<p><strong>Lenguas clásicas y LOE</strong><br />
FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS 19/02/2007 </p>

<p>Es bien sabido que la nueva LOE o Ley Orgánica de Educación es una prolongación de la LOGSE, en sus contenidos y su filosofía. Cierto que incluye algunos retoques que se han ido imponiendo por la experiencia y que, en algunos puntos, la mejoran. Pero continúa, para limitarme a los temas de enseñanza, la reducción del espacio de las grandes materias humanísticas, así como la proliferación de materias de nuevas humanidades y tecnologías, también de optativas. Tienden a sustituirlas. Y el debate apenas ha sacado a luz nada de esto: sólo sobre el papel de la Religión y de la Educación para la Ciudadanía se ha polemizado.<br />
Pero querría aprovechar este momento en que las autonomías están estudiando, sólo ahora para la ESO, la aplicación de la ley y del decreto de 29 de diciembre pasado (que poco añade), para decir que quizá aquí haya una oportunidad para algunas mejoras. Para limitarme a las Clásicas, que son las que han sufrido más en las sucesivas reformas, podría, en las autonomías, mejorarse algo su situación dentro del margen que permiten la ley y el decreto. En la ESO se podría definir exactamente el papel de la Cultura Clásica y el Latín, ahora sumergidos en un piélago de optativas. Y, cuando llegue el momento, habría que intentar lo mismo en el Bachillerato, donde Griego y Latín no son ni mencionados, se supone que tendrán que vivir dentro de la jungla de las optativas.</p>

<p>Después de todo, son materias que están en el centro de nuestras lenguas (no sólo de la española) y de nuestras Literaturas y Culturas. Y que, a diferencia de otras, disponen de una infraestructura de personal docente y materiales didácticos que en otros casos faltan. Es suicida desaprovechar toda esta base. Las autonomías o algunas de ellas podrían, en este caso, enmendar la plana al Estado central.</p>

<p>Esta no es sino una entrada en materia en un tema que me es caro y que creo que es absolutamente importante. Pero no es otra cosa que la punta del iceberg de ciertas tendencias desfavorables a las Humanidades en general, no ya desde la LOGSE, sino incluso desde antes. Habría que concienciar a todos de esto.<br />
Quizá la decisión de mi vida de la que estoy más orgulloso sea la que tomé cuando, en 1984, ¡hace 22 años!, me decidí a decir lo que pensaba de las reformas educativas, y lo hice en EL PAÍS el 11 de Diciembre de ese año en un artículo titulado <em>La reforma del BUP, una amenaza para la cultura.</em></p>

<p>Aquel era un momento álgido, pero la cosa venía de lejos, yo diría que de las reformas del ministro Rubio en 1956 y las del ministro Villar desde 1969, que cristalizaron, estas últimas, en la Ley General de Educación (y en medidas paralelas para la universidad). Y mis campañas venían también de lejos.</p>

<p>Otra cosa querría subrayar y es que yo empecé por la defensa de las lenguas clásicas, era lo mío más cercano, pero desde pronto me interesé por la enseñanza en general en sus diversos niveles. Los he vivido y he estado y estoy en situación de informarme. He sido jefe de Estudios de un instituto de Bachillerato, he estado en infinitas reuniones universitarias y ministeriales. Ahora ya casi no hay ambiente receptivo, por parte de las autoridades educativas, para seguir insistiendo.</p>

<p><br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>En fin, el profesorado en general está en contra del sentido que han tomado las reformas (no de reformas a veces necesarias). De poner como ideal la facilidad, la subordinación de lo que es esencial en nuestra cultura a lo marginal y el rebajamiento del papel de los maestros.</p>

<p>Está en contra porque está convencido sobre todo de esto: el conocimiento es esencial en la enseñanza. Le repugna que se descarte a favor de prédicas diversas. Claro que casi todos callan, no tienen altavoces. Igual los buenos alumnos, que son los que pagan dentro de un ambiente que apenas permite valorar el esfuerzo de alumnos y profesores. Entre otras cosas, por la llegada de alumnos de niveles ínfimos.</p>

<p>Es amargo recordar cómo la universidad toleró en silencio que desmontaran el bachillerato y dañaran a sus a