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Marzo 25, 2007

Reseña en El inconformista digital

El pasado día 20 de marzo fue publicada en El inconformista digital la reseña sobre el Panfleto antipedagógico, firmada por Maximiliano Bernabé, que se reproduce aquí.

PANFLETO ANTIPEDAGÓGICO; SCHWEJK EN LAS AULAS
Maximiliano Bernabé. Tuesday, March 20, 2007

Ejercitando eso tan alabado y denostado que es el sentido común, seguro que a más de uno nos ha llamado la atención el hecho de la diferencia de criterios en diferentes instituciones de enseñanza en la España actual. Pongamos por caso, por un lado, un conservatorio o una academia de danza, por el otro, un instituto de enseñanza secundaria. En ambos se imparte una enseñanza fijada, tendente a conseguir el dominio, o al menos un cierto grado de conocimiento, en una serie de disciplinas. Para ello, la enseñanza está fragmentada en un número de materias y se han de superar pruebas. Hasta ahí las similitudes. Las diferencias: En los primeros, alumnos y profesores saben a lo que van allí. Unos a aprender y otros a transmitirles unos conocimientos. Queda claro que aprender, unas veces resulta agradable y muchas duro o aburrido, pues la satisfacción que se persigue es la que proporciona dominar unas habilidades o gozar de un saber (sin hablar de la capacitación profesional). Detrás de una buena, incluso una mediana, interpretación de violín hay mucha práctica, hasta sacrificio. Todo el mundo admite esto. Quien quiera pasar por los segundos, por los institutos actuales, verá que las cosas se nublan bastante: bastantes alumnos están “aparcados” allí. En el mejor de los casos cumpliendo un papel que podría ser el de un mueble más. En el peor, molestando y saboteando el derecho de los que sí quieren aprender. Entre los profesores la claridad de conceptos tampoco marcha mejor. Además de no haber herramientas ni académicas ni coercitivas para acabar con la situación anterior, están “contaminados” por toda una jerga de expertos pedagogos y psicólogos que aboga por que “profesores y alumnos interactúen”, “eliminen cualquier rastro de elitismo como la exigencia de conocimientos para pasar de curso” y propugna una “enseñanza lúdica y participativa”.

¿Por qué? De esto trata este libro, “Panfleto Antipedagógico”. Además de llamar la atención sobre las causas de este estado. Está publicado en Editorial Leqtor, en Barcelona, y la primera edición es de Mayo de 2006. Su autor es Ricardo Moreno Castillo (Madrid 1950), catedrático de instituto y profesor asociado en la Facultad de Matemáticas de la Universidad Complutense. Combinando su formación en Matemáticas y Filosofía, tiene varios libros publicados sobre la Historia de las Matemáticas. Siguiendo con la interdisciplinariedad, el libro que nos ocupa está prologado por Fernando Savater. Lo que puede pensar cualquiera que haya llegado hasta aquí es que estamos ante otro manifiesto de queja plañidera y corporativista, en este caso, de un grupo de funcionarios a quienes, en el fondo, se considera unos privilegiados. No es esto. La enseñanza, la formación de niños y adolescentes es un asunto importantísimo para todos, pues todos le debemos gran parte de lo que somos. Frente a tanto rasgado de vestiduras de políticos y medios de comunicación ante otros casos, se puede decir que en éste, trivial en apariencia, se está determinando cuál va a ser nuestro futuro, nuestro presente ya. Y es un hecho que, en contraste con la grandilocuencia y palabras altisonantes de nuestras leyes de educación, en varios informes internacionales estamos muy retrasados en lo que respecta a comprensión lectora y cálculo. Dicho llanamente, muchos de nuestros adolescentes pueden leer en cuanto emitir dificultosamente varias letras juntas en forma de sonido pero no comprenden nada. Y tienen problemas para hacer cuentas si no es con la ayuda de una calculadora. Este libro, como indica su título, es un panfleto. Como tal fue primeramente lanzado a internet, donde el autor tiene un “blog” donde opinar sobre estos temas: www.antipedagogico.com. Esto puede sonar peyorativo; no tiene por qué. Un panfleto no expone detalladamente causas, razona un camino a seguir y determina una solución; simplemente llama la atención sobre un hecho. A otros corresponderá trabajar para remediar el desastre. Y así es como se denomina, sin medias tintas, o bien “analfabetización”, al estado actual de las cosas.

Sin entrar demasiado en la maraña de causas a las que comúnmente se atribuye esto, Moreno Castillo señala como perversa la legislación educativa a partir de 1990. La Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) de ese año, la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE) de 2002 y la actual y reciente Ley Orgánica de Educación (LOE), que supusieron un terremoto en lo que había sido, con varios altibajos políticos eso sí, el sistema educativo español durante largos decenios. Con todas sus carencias materiales, humanas y políticas, éste había estado centrado en el esfuerzo y en el mérito, que es lo mismo que decir la excelencia. Quienes aprobaban la asignatura pasaban, los que no, no. Luego han venido la posibilidad de pasar de curso con todas las materias suspensas, el vaciamiento efectivo de la autoridad del profesor, la enseñanza obligatoria hasta los 16 años entendida no como que a alguien le puedan exigir resultados o esfuerzo sino como el simple derecho a pasar unos años en unas instalaciones haciendo lo que le dé la gana a uno, la descarga escandalosa de contenidos de las asignaturas. Y la enseñanza lúdica, el profesor como monitor de tiempo libre, o como payaso. Ni siquiera en centros experimentales, como “Summerhill” (por cierto, fracasado), inspiradores en parte de estos desafueros, se tocaba el contenido de las asignaturas, más bien se centraban en la obligatoriedad de cursarlas. Todo ello en aras de evitar el elitismo, la competencia y lograr la integración, según dicen.

El panfleto es implacable contra esta “nivelación por abajo”. También es claro al indicar lo que atenaza a tantos opositores silenciosos a esta sinrazón llamada “reforma educativa”, que no se atreven a manifestar su pensamiento: La mala conciencia, el “no sea que me vayan a llamar facha”. Como esto lo inició el PSOE… Sí, en 1990 gobernaban ellos; también han sacado la LOE hace poco, que soluciona poco o nada, habiendo estado el debate previo centrado en asuntos tangenciales como la financiación y el estudio de la religión católica en los centros públicos. Sin embargo, después de mucho criticar la LOGSE, cuando el PP llegó al gobierno, durante su primera legislatura no hizo nada (incluso, fue durante un tiempo ministro de Educación ese maestro de la indignación que es Mariano Rajoy). Y en la segunda, sacó la LOCE, que a la postre se quedó en más de lo mismo. Como ahora, el PSOE de nuevo. Esto por un lado. Por el otro, “no vaya a ser que si exijo esfuerzo me vaya a convertir en un déspota reaccionario…, la letra con sangre entra y esas cosas…” Quizá sea mejor permitir que un pequeño grupo de alumnos boicoteen el derecho de los que sí quieren aprender y a quienes no se les proporciona en los centros públicos el ambiente de silencio, trabajo y, en suma, respeto. ¿El esfuerzo no es de izquierdas? ¿La constancia es de derechas? El formularse estas preguntas ya es, en sí, una majadería. De lo que se trata es de una cuestión de sentido común. Quizá sea más “progre” permitir que haya jóvenes que concluyan el Bachillerato sin saber casi nada, y, por tanto, que se vacíe de valor efectivo el título obtenido. Permitir que los institutos públicos se conviertan en aparcamientos para pobres, cantera de mano de obra barata, porque quien en su familia goce de los medios materiales y de los estímulos necesarios, o pueda pagarse una enseñanza privada que privilegie el esfuerzo, ése sí acabará teniendo una formación adecuada. Un sistema público de enseñanza riguroso y exigente –y en esto son ingredientes primordiales la disciplina y el esfuerzo, no nos engañemos- es la única herramienta social que permite la mejora humana y social de los desfavorecidos económicamente. Si acabar con esto es lo progresista, entonces no he entendido nada. En cualquier caso, este “Panfleto” proporciona armas dialécticas valiosas para rebatir las argumentaciones de tantos expertos y psicopedagogos de relumbrón, cuyas tesis, por tener la oscuridad y el vacío de un discurso de teólogo bizantino, a veces tienen hasta pocos asideros para combatirlas.

¿Y por qué la segunda parte del título de este artículo? Porque leyendo el “Panfleto” me ha venido a la mente varias veces “Las Aventuras del Valeroso Soldado Schwejk”, el gran libro de Jaroslav Hasek, una obra maestra del humor, y de más cosas. En esta novela se describen las delirantes aventuras del mentado soldado, quien como un héroe fiado sólo de su sandez extrema deambula por el caótico y moribundo ejército austrohúngaro de la I Guerra Mundial, en medio del mayor absurdo. También me han venido estas aventuras a la cabeza en mi labor profesional como profesor de instituto; ahora que están de moda como medios para acabar con lo que es simplemente gamberrismo, cosas así como “carnets por puntos” o “contratos” para estudiantes. Esta última palabra también habría que entrecomillarla. ¿Qué se les quitará cuando hayan perdido todos los “puntos”? Todavía está por escribir una novela sobre alguien que viva en este absurdo sistema. Este Panfleto, es un buen escalón para comenzar a enfrentarse a él.

Marzo 19, 2007

Artículo de Rodríguez Adrados en El País

Ha aparecido publicado en el diario El País un artículo firmado por Francisco Rodríguez Adrados que creo que es interesante discutir. Me gustaría conocer vuestras opiniones tanto a favor como en contra de las ideas que en él se exponen, a ser posible sin entrar en la tendencia política de quien las mantiene, para evitar que la discusión sea empobrecedora para todos.

Enseñanza y conocimiento
FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS 19/03/2007

No hay efecto sin causa, decía Aristóteles, y toda esa revolución educativa de que he hablado en un artículo anterior, idealista pero utopista y en gran medida de malos resultados, tiene unas causas.

He especulado largamente sobre sus causas en mi libro Defendiendo la enseñanza de los clásicos griegos y latinos y en muchos otros lugares. He hablado del dominio de la enseñanza por los psicopedagogos y los políticos, con frecuencia alejados de nuestra cultura; de la sociedad permisiva y las evasiones y desvíos que propicia; de la demagogia, que hace aparecer como populares causas de unos pocos; del "presentismo" y el abandono de la historia y los estudios serios; del deseo bienintencionado (pero frustrado) de retirar a los chicos de la calle y aparcarlos en un lugar lo menos exigente posible; de la presión de una internacional igualitaria y acultural, en conexión con el marxismo; etcétera.
Pero en el artículo a que aludo añadí algo que creo que es importante. Algo por lo demás anticipado muchas veces y subrayado ahora por un artículo muy crítico, "La guerra de los cuerpos: un proyecto para rematar la enseñanza", de un profesor de Secundaria, Javier Orrico (en La Ilustración liberal, del año pasado). Me ha estimulado a volver a la lid, como al caballo ya viejo al que hace correr el aguijón.

Ya lo he dicho: la razón de todo, en lo profundo, está en la desatención al conocimiento, que llega a la hostilidad. A que es sustituido, en determinados círculos, por las entelequias que ya esbocé, no falsas en sus principios, sí en su absolutismo, en su parcialidad, en su imperialismo, diríamos. A saber, entre otras, la enseñanza lúdica, la promoción del "aprender a aprender" y de la creatividad del alumno, el papel subordinado del profesor: entre predicador, confesor y frontón en el que rebotan las preguntas.

De un profesor cada vez más alienado, puesto que fue la Ciencia lo que se le enseñó, lo que iba a enseñar a un círculo de alumnos interesados y a los que él interesaría más. No le formaron para didacta laico de la conducta, que se suponía que los padres, la sociedad misma, la experiencia asimilada inteligentemente, la moral tradicional católica o no, la lectura y mil voceros más se la enseñarían al niño y al hombre.

Pero antes de profundizar en el tema y en los nuevos ideales (tan poco liberales, pese al igualitarismo) que buscan sustituir el del conocimiento arrasando, en opinión de muchos, la enseñanza, antes de esto contaré una pequeña anécdota.

En primavera de 1984 la Sociedad Española de Estudios Clásicos, en respuesta a un Libro Verde del Ministerio de Educación, publicó un "Informe sobre la reforma de las Enseñanzas Medias" que criticaba la reducción del Bachillerato y el rebajamiento de los niveles. Una delegación formada por los profesores Laín, Tovar, Fontán y Gil Fernández, lo más granado de la intelectualidad que dicen, y por mí mismo, intentó ver al Ministro Maravall, a ver si parábamos aquello.

Nos envió al Director General de Enseñanzas Medias don José Segovia. Y cuando yo le pregunté que en qué iban a quedar los conocimientos de los alumnos en la enseñanza recortada que se proponía me contestó más o menos (llego al centro de la anécdota): "Eso se aprende en las enciclopedias y la televisión". Pero corto la digresión y vuelvo al tema.

Orrico se refiere en su artículo a la profesora de Didáctica de la Universidad Autónoma de Barcelona Pilar Benejam, que en la página web del Ministerio de Educación resume las conclusiones de un seminario organizado por el propio ministerio sobre la formación inicial de los profesores de Bachillerato.

Habla de la LOGSE, de su "teoría educativa actualizada" y señala críticamente que "de manera inexplicable, gran parte de los profesores, los políticos y la sociedad en general siguió confiando en que para enseñar a nivel de secundaria lo realmente importante era una buena preparación académica". Según ella, la misión del profesor es "ayudar a buscar información". "El estado de Bienestar es contrario a la excelencia, la calidad, el esfuerzo, la selección". Etcétera.

En definitiva (y ahora habla Orrico, ¿para qué voy a reformularlo yo?): se propone que "un mero barniz divulgativo bastará (a los profesores)... lo importante pasa a ser su formación psicopedagógica, bien instruidos por los didactas en desplazar los conocimientos del eje de la enseñanza".

¿Para qué más? El conocimiento era (y es) el gran orgullo de los griegos y de Occidente. Exige la memoria, sin la cual no hay base para saber ni organizar nada. Y la inteligencia, para poder criticar y construir sobre ella. Todo lo demás, sin el conocimiento, es cosa vana, humo. Y solo se puede enseñar lo que se conoce.

Eso sí, la didáctica tiene que ser impartida, precisamente, por los conocedores de las distintas materias, partes varias de un mismo conocimiento.

Ahora hablo yo y propongo: este ideal del conocimiento debe seguir siendo el central, quitando adherencias que estorban y aun imposibilitan la labor del profesor.

Y rápidamente quiero insistir en que el panorama español se repite más o menos en otros países, donde grupos semejantes o iguales a los nuestros acaparan el poder educativo -frente al profesorado. En mi El reloj de la Historia ofrezco un amplio panorama de esas ideas y otro de los defensores de la Ciencia, la competitividad, la responsabilidad, la excelencia, la cultura a secas.

Me limito a citar a Jacqueline de Romilly, helenista de primera fila y miembro de la Académie Française, defensora de nuestra tradición cultural, amiga mía y autora de un libro esencial, L'enseignement en détresse. Me basta con citar los títulos de algunos capítulos, en traducción española: "La corriente invasora de la ignorancia" (con el elogio del esfuerzo), "El igualitarismo contra la emulación", "La politización", "La urgencia práctica o la cultura".

Parece como si estuviéramos en un mismo país. En realidad, hoy todo el mundo tiende a ser un mismo país, con sus glorias y sus derrotas. Ojalá estas sean pasajeras. El hombre siempre se repone al final, sale a flote de sus peores momentos.

Me queda por tocar, entre otros, un tema. ¿En qué medida la mentalidad igualitaria de que hablo tiene relación con el partido socialista? O bien, ¿se busca crear un hombre gregario y sin crítica, como algunos dicen?

El igualitarismo es algo hoy generalizado, pero tiene variantes, como ya entre los griegos, como siempre. Hay la igualdad de oportunidades, que todos favorecen, al menos de palabra; hay la igualdad en la ignorancia. Teóricamente, habría la igualdad de los sabios.

Pues bien, es cierto que ciertas corrientes pedagogizantes han infiltrado a los gobiernos socialistas, en cierta medida a todos, es un fenómeno universal. Hacen presión insistente y hábil, tienen algunas razones de partida, pocas de llegada.

Pero quiero insistir en que el partido socialista era, en sus orígenes, humanista y culto. Lean a Fernando de los Ríos. Recuerden a Jules Marouzeau, el gran latinista y bibliógrafo francés, un socialista. Recuerden la labor cultural de socialistas y republicanos durante la segunda República española y el plan de Bachillerato de la misma. No es impensable que el socialismo gire, que intente hacer compatible lo que solo en apariencia es incompatible.

Y quiero terminar diciendo que la invasión psico-pedagógica de que hablo, mezcla de una cultura separada de la nuestra y de deseo de expansión y poder, es algo cuyo gran despliegue tuvo lugar tras la segunda guerra mundial, no antes. Siguió la desorientación o temor de los políticos. Y el descubrimiento de que la enseñanza podía aprovecharse políticamente, descubrimiento del sueco Palme.

Los profesores estaban en otra onda, seguían en la brecha. O se rendían, según los casos. Íntimamente, pocos han sido los convencidos.

En estas estamos. Esperando a que la sociedad recobre la fe en el conocimiento, patrimonio ahora de los especialistas. Pero amado también por más seres humanos de los que a simple vista parece.

Marzo 16, 2007

Entrevista televisiva

Os adjuntamos una entrevista realizada a Ricardo Moreno Castillo en el programa Els Matins de TV3, dirigida por Josep Cuní y con la participación de Helana García-Melero y Pilar Rahola que ha sido recientemente colgada en YouTube

Aunque los entrevistadores utilizan puntualmente el catalán, creemos que se puede entender perfectamente. Esperamos vuestros comentarios

Primera Parte

Segunda Parte

Tercera Parte